11.11.06

espacio sagrado, espacio de aniquilación



Hemos creado muchas cosas para disimularla: los espejos, los teléfonos, la conciencia, la amistad, la ilusión del amor, la literatura, la mascotas, el buen día, el qué frío que está hoy, los cigarrillos, la música, el sexo, el abuso de alcoholes y sustancias, el recuerdo, el teatro, el tránsito, el mundo virtual, la familia, la anodina erudición, etc, etc: toda una maquinaria inútil para distraer el silencio, despojarlo de sus uñas (su ansia de trascendencia).
No son más que tímidos atenuantes, subrepticias metáforas; coartadas y vanidades.


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Le hemos dado un nombre justamente porque no la soportamos. Nombrarla es una manera – leve – de atacarla. La palabra es un límite: quisiéramos darle un cuerpo a la inabordable nada para que agote sus potencias, para extraditarla de lo incesante y volverla una eventualidad pasajera, superable. Decimos “soledad” para que por lo menos haya algo junto a nosotros (aunque sea el réquiem del lenguaje). Hasta este punto no sabemos estar solos, hasta este punto tememos ser una sola cosa en el universo.


3 comentarios:

Rain dijo...

Ráfaga negación lluvia plasma
bólido tiempo
ventanas

la mirada
el viaje
las mentiras

los inventos al borde de los abismos

pleamares
residuos de sueños

rutas extravios el otoño
la música entrando por cada molécula

la vida la vida el viaje la vida

y la muerte

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un abraxo, dos abraxos.

Doctor Krap Wisdom dijo...

buen texto, creo que todo eso es parte de una alienación consciente de todo ser humano..¿a dónde nos llevará?...nadie sabe.

laveron dijo...

El silencio no encierra las cosas
Solamente las libera
Y es tan insoportable verlas errabundas
que gritamos por contenerlas

El silencio no es un lugar
ni un momento
encapsulado dentro de los parques
o en las casas veraniegas del invierno

El silencio es la voz abandonada
que lo dice todo sin permiso,
antes y después de un cataclismo

El silencio modela lo infinito
dibujado en la traza de una gota
sobre una piedra y sus callados estallidos

I´am