20.11.06

closing time (update)

torpe prosa cierta

Empiezo a hacer pie, un poco a los tumbos, en una época complicada, donde me toca la lúgubre tarea de cerrar muchas puertas (ya explicaré, llegado el caso, - por lo menos - mi partida de Buenos Aires). Existe la tentación - siempre latente - de dejar las puertas del pasado entornadas: acaso algo regrese, tímidamente (tuve mi vida cercada de cosas rotas, desparramadas por la casa, entorpeciendome el paso, tapando la ventanas, trancado la puerta, sin el coraje de arrancarlas de una vez, sometido a ellas como a una penitencia: eran cadenas). Cuesta aceptar que los únicos que regresan son los fantasmas, evocados por las corrientes más inferiores de la melancolía. Y si no fantasmas, apenas vulgares simulacros que ejecutan torpemente los vicios de otros tiempos (D. habla de M.). Harto de la sujeción de los hilos del tiempo, de tantas cosas que ya han expirado, he decidido patear algunas, cortar otras, y llanamente romper los vetustos rastros de las que quedaban, en lugar de seguir rindiendo tributo en los altares de mi ánimo diezmado. No organizaré una apología al olvido, no se trata de eso. Es un simple salto al vacío - con todos los riesgos que esto propone - cuando las vertientes nocivas del pasado se inmiscuyen en el presente con el anhelo perverso de conducirlo. He sido un cuerpo maltrecho, viviendo de lo que fui: me bastó, durante algún tiempo, aquello que había hecho (vanas medallas) para transitar los días sin padecerlos: una vacía bolsa librada a las corrientes de lejanos vientos. Era un presente falso, lleno de espectros, de souvenires, y ahora sólo me queda violentar la presencia del pasado (no de la memoria) para recibir - abierto - lo que brote del camino, sea lo que fuese (he dejado escurrirse tanta luz... he huido tanto). Estaba en ese proceso (trancando la puerta, rompiendo las cartas, guardando las fotos, abriendo la ventana, vaciando las valijas, despertando mi deseo, quemando las agendas) cuando surgió en medio de la habitación silenciosa una metáfora (en forma de hermosa canción) que acompañó, como un bálsamo, toda la terrible procesión (justo la preciosa voz de Michael Stipe), y la hizo más leve.
A veces pienso que esto de estar vivo no está nada mal.
.

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The rain came down
The rain came down
The rain came down on me.
The wind blew strong
The summer song
Fades to memory
I knew you when
I loved you then
The summer's young and helpless.
You laid me bare
You marked me there
The promises we made.
I used to think
As birds take wing
They sing through life so why can't we?
You cling to this
You claim the best
If this is what you're offering
I'll take the rain
I'll take the rain
I'll take the rain.
The nighttime creases
Summer schemes
And stretches out to stay.
The sun shines down
You came around
You love easy days.
But now the sun,
The winter's come.
I wanted just to say
That if I hold
I'd hope you'd fold
Open up inside, inside of me.
I used to think
As birds take wing
They sing through life so why can't we?
You cling to this
You claim the best
If this is what you're offering
I'll take the rain
I'll take the rain
I'll take the rain.
This winter song
I'll sing along
I've searched its still refrain
I'll walk alone
I've given this, take wing
Celebrate the rain.
I used to think
As birds take wing
They sing through life so why can't we?
You cling to this
You claim the best
If this is what you're offering
I'll take the rain
I'll take the rain
I'll take the rain.

2 comentarios:

Dahlia dijo...

Cerrar tantas puertas, obturar, finalizar...que grises tus ojos.

No es tan inútil la primavera.
"
Al partir sentirás
una brisa inmensa de libertad
"

Tampoco son inútiles las canciones de otro color, que no son sólo canciones, sino pedazos de otros que hacemos nuestros.
Y ya llovió demasiado este año.
Y hay muchos hilitos prendidos a tu nombre que van a tocar la otra orilla también, en silencio.
Entonces,
más vale solo abrir las ventanas...
un abrazo, dos, muchos.
PD: Me quedo con tu frase final.

Debret Viana dijo...

no sé no sé. sólo puedo pedir disculpas por estos retazos autobiográficos, disculpados apenas por la incursión de una canción tan preciosa.