21.8.06

sense




Encuentra, en uno de los cajones del escritorio por los que ya no pasa, una libreta. La abre en un lugar cualquiera, y lee:
...
Yo busco un sentido.
Lo que hago en el silencio (este diario, esta novela, esos poemas ilegibles, esa prosa abrupta) y lo que hago fuera del silencio (mi vida) es la incesante búsqueda de sentido.
...
Levanta la vista y piensa: han pasado 5 años, y todavía estoy de acuerdo conmigo.
Toma la lapicera - es de otro color -, y agrega, a un costado:
...
Lo que es claro es que no tengo nada que ver con la respuesta.

6 comentarios:

enfantterrible dijo...

Me ha gustado, especialmente porque alguna vez me he visto haciendo cosas muy parecidas a esa...

la séptima dijo...

¿no es genial no entender en lo más mínimo porque a una le gusta lo que lee y que igual le guste?

un beso

Debret Viana dijo...

terrible enfant: la trasposición del yo, las ilusiones de identificación son la primer trampa del gusto.
____
séptima: encantado acepto el beso, pero no sé si es tan genial (salvo que tengas una inteligente sensibilidad que se niegue a comunicarse con tus partes intelectivas.
saludos.

la séptima dijo...

me encuentro un poco anonada con tus frases "las ilusiones de identificación son la primer trampa del gusto" brillante, brillante, de verdad lo digo, con mucha sinceridad. Para mi es siempre un "termómetro" muy fuerte la identificación y creo que me pierdo de muchas cosas por ser ese mi "termómetro".


ya aceptó el anterior le mando otro beso.

la séptima dijo...

volví porque me quedé pensando. Qué paradójico que tu frase me guste porque me siento identificada. de este espiral se sale por otro camino.

Debret Viana dijo...

Si he de confesas, sospecho que sí habrás de perderte mucho. No podemos comprender el arte como mera expresión de un sentimiento: la emoción requiere ser orquestada por el intelecto. El arte sería la expresión intelectual de una emoción. Y para asimilarlo en su estado pleno (en su caudal infinito) es preciso que medie la despersonalización. La identificación nos entretiene con la inmediatez de las cosas, y les arrebata su brillo y su esencia.
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y que hayas vuelto porque te quedaste pensando es el mejor halago posible.