24.12.06

Sí: las cosas se vengan representando el teatro de nuestra futilidad.


fireworks


Ahora, el espectáculo del cielo de nochebuena. Aislado, en un rincón de la familia, me apoyo contra el marco de la ventana abierta con el gesto del quien por fin respirará y siento: ese cielo como un signo, una incadescente metáfora ofrecida ante mí para arder los velos que median las dispares cosas aquí abajo: ya no el ritual oriental - eso es parte de lo perdido: lo que se toma de otra cultura nunca es el ritual, sino el gesto vaciado de contenido, la mueca -, sino estallidos furtivos que interrumpen un instante intrascendente del silencio, y fugaces episodios lumínicos que rayan el cielo - como un niño que patalea o como un ahogado que se niega - hasta diluirse en la llana oscuridad del universo: así todas las ansias humanas, cargando los cuerpos en el esfuerzo de dar sentido a la casualidad de estar vivos, hasta perecer en las fosas comunes del polvo, gastados, en el tránsito inútil, por los vientos que surgían - como siempre - contra los pasos que quisimos dar.

Encender un cigarrilo me protege: me da tiempo para decirme "esto es apenas una impresión"; como todo.




*


2 comentarios:

Rain dijo...

Debret Viana (un nombre que está perenne en el imaginario)

cuando veo alguna mueca, tiemnlo, intento reprimir ese temblor y logro que no se note. La imagen de la mueca en tu post me hizo ver la ridiculez de mi actitud, ante lo que motiva el post, esencialmente. Como un desgajo terrible...


Gran salute, querido Debret Viana.

Debret Viana dijo...

ah muchacha, lo terrible nos cerca. un abrazo