7.4.06

acontecimiento de la pasión, farsa de la despedida


En un texto de Baudrillard encuentro el epígrafe para el texto anterior:
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Con las mujeres ocurre lo mismo que con los acontecimientos históricos: se presentan una primera vez en nuestra vida como acontecimiento y tienen derecho a una segunda existencia como farsa.
"
Y entonces, Debret escribe:
Amanecía en mi ventana; era la hora de abrir la cama y empezar el sueño. Pero pude pensar un poco en Eros y Tanatos. Si hay muerte, es porque hubo vida. La muerte enfatiza el hecho de que la vida se está, mal o bien, ejerciendo. Es un consuelo efímero ahora que mis manos remueven las arenas grisáceas de la memoria, y no me queda más remedio que encontrarme frente a frente con el cadáver pútrido de la vida que dejé. Ahora su polvo se columpia en el aire, y me contamina todo. Pero es cierto que junto a ese animalito cálido y feroz pasé horas de sosiego y encantamiento. Eventualmente, correntadas más viriles arrastrarán los velos de mi mirada. Quedará un resabio de los ayeres, pero acaso quede librada una grieta donde acurrucar la vida, y seguir. Por ahora me parece inútil disecar ese cuerpo con el anhelo turbio de comprenderlo. No hay nada que enteder: fue; y ya no será (como El Libro de la Memoria, de Auster). Fue - y, desde el momento que compone, pieza a pieza, partes sueltas de mi historia - no estuvo mal.
Hay una metáfora, también de Baudrillard, que creo que ilustra bien las cosas:
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Dos formas de la ruptura: una por alejamiento, otra por exceso de proximidad. Ruptura de carga, ruptura de encanto. Una priximidad semejante, día tras día, a lo largo de los miles de kilómetros del desierto puede llegar a ser tan insoportable como un crimen.
"
Y, a decir verdad, algo así fue.
...
Habrá que saber, alguna vez, dónde detenerse. ( lo que no sé es si es: "te conocí tanto hasta ver el monstruo que había en vos" o " llegué a conocerte tan profundamente que te volví un monstruo")

2 comentarios:

Makuka dijo...

El punto es no saber cuál de las dos posibilidades es la verdadera. Mientras menos se sabe sobre algo, más atrae.
Y además, niño.. la respuesta no es muy difícil, es las dos.

Debret Viana dijo...

responder las dos cosas es no responder: es quedarse en la comodidad retórica (aun cuando esa facilidad coincida con la realidad).
y no sé si es el desconocimiento lo que atrae. tal vez la parcialidad, la porción que se ha asomado y nos insinúa la figura completa, la parte que sutilmente se revela por los intersticios de la ropa (o la máscara) y nos hace imaginar lo que todavía no alcanzamos.
pero hay otras acepciones: conozco el caso de quien vio todo (y todo lo malo también), y ansía más.