20.10.06

ritual

Como ha educado su ánimo en la tragedia, a veces entra a un baño, mira el espejo, y dice cosas como:


Agonía. Soledad del hombre en el sueño lleno de ascensores y trenes donde tu vas a velocidades inasibles. Soledad de los edificios, de las esquinas, de las playas donde vos no aparecerás ya nunca.


o


Tengo un nombre entre los que tardan; y ese nombre es sombra, como todo.


Puede ser también en un ascensor, o a un kioskero, o en mitad de una calle revuelta de gente, o, desde su ventana, al vacío asfalto de la madrugada. No siempre son, como esta vez, palabras de Lorca o de Pessoa. Las dice, así: de repente. Y luego se va, y hace de cuenta que vive su vida. (Siente un poco de pena, porque sus palabras improvisadas, las que dice todos los días para mantener el flujo cotidiano, no tienen esa gravedad, ese implacable charm: lo que a él le da tristeza es que, siendo un personaje de novela, esté condenado a vagar en la vulgaridad lábil de Lo Real, sin ficción que lo proteja, desamparado en el lado cierto - el lado cruel- de las cosas, exiliado de la novela que debió contenerlo, de la trama que debía jutificarlo y que, por no existir, naufraga sus esfuerzos poéticos en la gélida vigilia... se siente un raro animal extinto, un paria.
Inconcluso en la insípida experiencia de los días.
Lo único que tiene, de vez en cuando, es un fragmento (sus estrechos márgenes, su aire apretado, su vida efímera): lucha por mantenerlo, pero más que eso - nimio, vacuo - no pueden sostener las potencias malogradas de su ilusión - herética, y un poco tonta -. Es que las paredes del teatro son tan leves. Bataría que alguien entrase en su habitación para derrumbar su imperio de naipes. Pero - piensa, exhausto - está bien: todo es levedad; todo está hecho con una fibra volátil, todo pende de un hilo herido).

5 comentarios:

Triste Dulcinea dijo...

uff!...la insoportable levedad del ser...

Debret Viana dijo...

y acaso no debería enaltecernos esa levedad, no deberíamos viajar con el viento, haciendo de nuestro cuerpo un músculo etéreo, capaz de producir las músicas más sutiles?

no: nos duele: la levedad nos pesa, como los recuerdos.

Rain dijo...

Debret, fue posible viajar en ese estado de fineza y éxtasis, sólo que es tan breve el viaje o a veces se prolonga un poco

uno anhela volver a esos viajes

y quién sabe si sucederá

entretanto uno recuerda...
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salute inmenso
(usted escribe como hace tiempo, uno aguardaba...)

gonzalo dijo...

Me tocó representar a Próspero en "La Tempestad"; y el libro de los espejos dejó se presentó ante mí con sus páginas dulces y amargas.

Debret Viana dijo...

rain: quien sabe rain. de todos modos, sos muy amable. quisiera estar a la altura de esos cumplidos.

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gonzalo: dicha inmensa la tuya.