14.1.11

apuntes sobre el signo - inabordablidad pero no ilegibilidad


Si me comprendieron, fallé.
Pero si creen que me comprendieron, ya se trata apenas de una ilusión. Lo más que pudo ocurrir: que ustedes, lectores, hayan significado algo del signo que devino de mi fallada necesidad de decir determinada cosa que no llegó a ser dicha - y por la que en cambio, se escribió lo que se viene escribiendo hasta aquí.

Cuando "comprendes" (cuando vos, lector, decís "ah, entendí!"), lo que haces no es asimilar el signo en sí, ni aquello que se te intentó significar. No. Lo único que te sucede es que logras dar un sentido (probablemente tuyo a priori) del signo que fue colocado ante vos.



No hay signo que sea penetrable.
No hay signo que sea concluso
Lo que se acerca, lo que se da no es falso - porque no miente, pero es falso - porque su indeterminación lo vuelve resbaloso, elusivo, intratable salvo que aceptes lo que da:  una acepción, una faz del signo de la que extraes un sentido. El resto, quedará siempre opaco, pospuesto, inabordable.



De un mismo signo no siempre es visible la misma faz. Puede presentarse diferente (incluso diferente a sí mismo) según el contexto, la luz, el tono, el receptor, el montaje, la iterabilidad, el tiempo, etc, etc, etc. No por esto has de guardar la esperanza de que, eventualmente, a fuerza de volver ante el signo - o bien que el signo retorne una y otra vez ante vos - con el tiempo, habrás de asimilarlo. No. El signo es plural, ecléctico, polifónico. Y con esto no solo contradictorio consigmo mismo. Sino también indiferente.




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