10.1.07

ética de la agonía I

En la sala de espera del hospital, madrugada (la sala mal iluminada, dos sillones, poca gente - anclada pero inquieta - pero expresiones que delatan un Munch ocurriendo dentro de esas almas; la madrugada aletarga los desangramientos del día), una abeja (¿de dónde pudo haber salido?: hace meses que no veía ninguna; no es época de abejas, no es la hora del día, tampoco es el lugar propicio, etc) deambula por el suelo, un errabundeo frenético, choca contra las paredes sin poder levantar vuelo, gira torpemenente con un bzzzzz que bosteza patetismo. Alguien, en el nombre de la Justicia, debería aplastarla, librarla de ese calvario. Es lo que cada paso de la abeja pide: es la ética de la agonía (salvo para un escritor, que gusta desangrarse lentamente sobre el papel, en un no menos patético ademán narcisista: escribir es una de las formas más lentas de morirse: una forma lujosa - a cada frase, el escritor, desde siempre moribundo, lo único que hace es ostentar su muerte, estilizarla*). Espero a mi abuelo, de 85 años, senil, roto, hundido en la sombra de sí mismo, sustituido - delante de los ojos de todos nosotros, su familia - por una raquítica y triste mueca de desesperación, detenido, por alguna magia terrible, en el instante de transición espectral, condenado (como Metzengerstein) en el umbral de la eternidad. No quiero ser yo (:no quiero ser real; que no sean mis suelas las que tengan que mancharse).



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* De ahí que goce sabiendo que alguien lee: es el goce perverso del que imagina la concurrencia de su funeral, la tristeza de quienes miran su cuerpo; el último narciso: el texto es la extensión del cadáver, una pieza del sujeto fractal, un patético grito final (¡amenmé!) pero que no agota totalmente la materia (la vida): le exige, pero no la colma.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Se escribe por tantas razones.

Anónimo dijo...

pufff...¡qué cachetada!
quedé como la maldita abeja...sí, esa es la metáfora. "el poema es un rizoma"
escribir es un acto de libertad en el centro de los nudos. como todo acto de libertad, nos desangra...es tener la vida en en carne viva, sin piel. Es un dolerse, un intento de sojuzgamiento al abismo. Un manotazo...una droga, una mueca.
Un cielo y un infierno. Todo el Dante junto.

Rain dijo...

Es eso...
sí.
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y ya no ese Infierno de Dante, nio ese paraíso...