22.6.09

sentimentalidad satelital


evasión,
regresión,
reversión.

Toda cosa que vaya para un lado irá con la misma furia hacia el otro. Acercarse es un proceso lento. Si no se respeta esa lentitud, el desvío, el desencuentro. Pasarán de largo quienes corran hacia el otro. La danza táctil, en el ritual de descubrir un cuerpo, deviene solo de la danza de las miradas entretejidas en el silencio del ansia agazapada. Consecusión sacra. La urgencia mueve hilos que trabajan para la postergación infinita. El suspenso es un rictus donde sedimenta la posibilidad de un roce (y, por posible: irreal). Aquello que se acercaba, se da a la lejanía. Ante la atracción: retracción. Verterse en el vértigo de la sensación próxima del otro es casi perderlo para siempre. El encuentro es una flor rara que ha de cultivarse entre cadencias serenísimas. De cada cuna apurada brota, de pronto, un monstruo. Todo exabrupto en el trámite de un contacto es sacrílego. Los pasos, como las palabras, deben ser en derredor del otro: satelitalmente; nunca hacia adelante: diagonales, perpendiculares: nunca líneas rectas: orbitar; todo paso a través de una línea recta resbalará indefectible por las nieves de lo desunido. El invierno de sí mismo sin el otro es el otro lado de la cama cada mañana desde mañana. A veces el otro sólo es la antesala de sí mismo. Solo puede darnos, antes de perderse o volverse estéril, la sensación de sí mismo. Y su sí mismo es el páramo donde declinan las expectativas de su cercanía. Lo real se repliega, mísero y mendigo, ante la potencia del imaginario. Quien cruce esa frontera, verá corroerse ante sí al objeto real, carcomido por la imagen de su proyección imaginaria defraudada. Lo imaginario rivaliza con lo real. Ante su doble (por ejemplo una mujer, y la misma mujer soñada, pensada, ansiada) el imaginario dispone de diminutos insectos, transparentes y rumiantes, que muerden diminutamente al objeto real. Muerden suavemente, y quien es atacado solo siente algo parecido a nada. Pero quien observa, ve claramente la modelación de una deformidad. Es sutil, pero inapelable. Amar, es siempre amar antes. Haber amado antes de que el otro postule su realidad. Urgidos, los tontos buscan que la realidad confirme (pronto, cuanto antes, ¡ya mismo!) la ilusión que urdimos con la incertidumbre del otro.

Según la velocidad, a veces basta verse una sola vez para parir el hastío. Es una simple matemáticas gravitacional. Pasado mañana, seguramente, la mecánica cuántica explicará estas cosas que hoy son apenas intuibles mediante el abuso de la literatura. Pareciera que el deseo del otro nos lleva hacia el otro como por un túnel inevitable, y de repente - estamos casi abriendo los brazos para contenerlo - ya lo perdimos: ha quedado atrás, inabordable, ajeno. Sentimos que hubo algo en el medio que se perdió. Pero no, no se perdió. Todo se pierde, a su tiempo. Y hay cosas que agonizan en su prólogo. Dignidad rara de un final en las primeras páginas, cuando las cosas parecían empezar. Lección platónica de no saber aun decapitar de un escopetazo a la ilusión que como un cáncer crece en los intersticios silenciosos de los días. Timidez terrenal de terminar viendo como enflaquece de frío en el cordón de la vereda, sola, una imagen venerada. Todo sueño cumple, eventualmente, el destino de volverse espectáculo agónico. Una imagen es una religión descartable.

&

¿Qué transpiran de noche los azulejos helados del lado de adentro de alguien que no concilia el sueño? Bueno: justamente eso: la sangre espesa que las cosas reales salpicaron sobre el sereno museo del imaginario; objetos pacificados en su estatismo de muerte ideal, cadáveres lábiles, santificados por sedas levísimas y tersos pinceles lacónicos - inocentes casi, de no ser por los rasguños que ostentan en la parte más nebulosa de su porte de apariencia, las uñas de la agonía de lo real.

13 comentarios:

laveron dijo...

che, un fantasma recorre el blog de Debret Viana!!! (tan bravos los comentadores!)

me hiciste acordar una lectura (que creo, era Deleuze). eso de que el cuerpo cuando rechaza, en oxímoron, abre la mano. que el ojo, cuando mira, transformna lo mirado en luz y destruye, por lo tanto, el objeto observado y así, sucesivos ejemplos.
con el ser amado pasa lo mismo, el amor en el campo fáctico, es aniquilación. bua!!! (me voy a llorar al cuartito)

Ximena dijo...

En algo tienes razón, no podemos hablar de gusto, por que para tener gusto en algo esté debe valer la pena, desgraciadamente te he leído y puedo decirte que lo que escribes no es algo que la valga, y como te dije en un principio si no te gusta lo que escribo simplemente no lo leas, asi como no volvi a desperdiciar mi tiempo leyendo tu blog.

mL dijo...

Llegue a tu blog mediante un comentario q dejaste en el mio.

Me pareció muy interesante el último post, sobre todo cuando decis "La urgencia mueve hilos que trabajan para la postergación infinita."

Segui adelante! Mostrar lo que uno hace es un poco exponerse a todo, y hay mucho boludo suelto q en vez de hacer algo solo critica en blogs ajenos.
Saludos.

Román Ahuí dijo...

Buen material. Incluido en mis enlaces. Saludos.

Lau dijo...

poderoso texto. me encantó.parece que nadie va a encontrar nunca nadie. es triste. y en tus palabras, sin embargo, es bello.

Mar dijo...

poética del desencuentro. exquisito.

Anónimo dijo...

De donde nacio la inspiracion para este fragmento?
Un texto representa, una representacion necesita un desplazamiento; esto solo a veces.

Debret Viana dijo...

Laura;

El solo hecho de que traigas esa reminiscencia de deleuze justifica el texto. Ha sido muy agradable leerte. Pero aun cuando pueda llegar a pensarse triste la maquinaria de desencuentros que el texto esboza, lo cierto es que deberíamos culpar a nuestras ilusiones trastornadas, por hacernos asequibles, mediante sueños y deseos, cosas que no existen.

Un abrazo

Debret Viana dijo...

Ximena;

no es tan simple, señorita. El solo hecho de publicar algo en un sitio público implica que los otros bien pueden ejercer el derecho de la crítica. Tanto como vos articulás esa infantil premisa "si no te gusta no lo leas" (ápice de la pasividad y de la miseria: las cosas del mundo que no nos agradan no las pensemos, no tratemos de mejorarlas o erradicarlas: simplemente miremos para otro lado!) es lícito responderte que si no deseas recibir críticas adversas, no publiques en territorios públicos.

Por otro lado, no podía esperarse otra cosa que mis textos no fuesen de tu "gusto". No se escribe para todos, y es necesario, por la sanidad de la obra, excluir algunas genres.

Debret Viana dijo...

ML;

gracias por tus palabras. Aprecio que me hayas acercado tu parecer. Habré de seguir escribiendo, puesto que no tengo más remedio. Todas las voces que ocurran despues son algo que no incide en la pulsion de la escritura.

Saludos

Debret Viana dijo...

Lau;

ultimamente la belleza que me alcanza está estrictamente ligada a la tristeza. Tal vez porque toda belleza inscribe la nocion de una lejanía irremediable. No lo sé.

Debret Viana dijo...

Roman;

Muchas gracias.

Mar;

sí: algo exactamente así.

Debret Viana dijo...

Anonima;

un texto- o cualquier otra cosa - no puede librarse nunca de su condena de representar.
Y en tanto a la inspiracion, es siempre parte de un anecdotario irrelevante.

Salú