7.7.10

actualización de sistema lista para ser instalada


Releyendo un libro que me han regalado recientemente (el mío, comprado allá por la temprana adolescencia en versión baratísima de calle Corrientes, ha de estar sepultado por otros libros en la desprolija biblioteca e inhallable) un poco recupero el goce inicial de la primeras lecturas - sólo un poco: ahora no tengo más remedio que leer con todo lo que he sido y pensado y perdido - pero luego, anclado en el sillón blanco de la habitación pienso en el tiempo, y cómo los imaginarios de cada época actualizan los temas que nosotros, porque somos breves, sentimos eternos. Lejos de tener el suficiente apetito como para esbozar un ensayo donde desarrollar mi modesta idea de entretiempo de España-Alemania, me contento con identificar un ejemplo, y dejar que él hable por mí. 

________

Los beneficios de la luna

La luna, que es el capricho mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo "Esa criatura me agrada".
Y bajó con suavidad por su escala de nubes y pasó silenciosa a través de los vidrios. Se acostó sobre ti con la ternura flexible de una madre, y ardió sus colores sobre tu rostro. Tus pupilas se pusieron verdes, y las mejillas extraordinariamente pálidas. Al contemplar a esta visitante tus ojos se agrandaron extrañamente, y ella te oprimió con tal delicadeza la garganta que te quedó para siempre el deseo de llorar.
Sin embargo, en la expansión de su gozo, la luna poblaba todo el cuarto como atmósfera fosforescente, como veneno fúlgido; y esta vívida luz pensaba y decía: "¡padecerás eternamente el influjo de mi beso. Serás bella a mi manera. Amarás lo que amo y lo que me ama: el agua informe y multiforme; el sitio donde no estés; el amante que no conocerás; las flores monstruosas; los perfumes que provocan delirio; los gatos desmayados sobre los pianos y que gimen como mujeres, con voz ronca y suave!".
"Y serás amada por mis amantes, cortejada por quienes me cortejen. Serás reina de los hombres de ojos verdes a quienes cerré asimismo la garganta con mis caricias nocturnas; de los que aman el mar, el mar vasto, tumultuoso y verde; el agua informe y multiforme, el sitio donde no están, la mujer que no conocen, las flores fúnebres que se parecen a los incensarios de una religión desconocida, los perfumes que turban la voluntad, y los animales salvajes y voluptuosos que son emblema de su locura".
Y por ello, maldita, querida niña consentida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en tu figura el reflejo de la terrible divinidad, de la fatídica madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.

Charles Baudelaire, 
en Pequeños poemas en prosa.

- y / o -


Lunática

Luna, satélite conchudo de la tierra
yo no sé para que mierda, tanta vuelta
 sos la puta blanca de la noche negra
sos el blanco de las pajas
que se clava el corazón en desventaja
sos la eterna compañera
que ilumina y no visita mi catrera.


Luna, inútil barrilete de la tierra
porque ya no dejás las aguas quietas
rompés las bolas de los pescadores
sos el blanco de las pajas
de los que ni manotearon las rebajas
sos la eterna compañera
que no coge, ni calienta, ni la prueba.


Luna, farola perdedora de la noche
que envejecés haciéndote reproches
pintabas para reina y hoy ya ni mostrás las piernas
sos el blanco de las pajas
de los que se conformaron con migajas
sos la eterna compañera
a los que todos la cagan con cualquiera.



A 384 mil kilómetros de mí
es difícil mandarte a la mierda
caliente de día, de noche muy fría
adelgaza y engorda, ilumina y se borra
yo sé, cual es tu tipo de mujer



No me pidas el Sol mi amor
porque quema, quema como loco
no me pidas el sol mi amor
la Poronga es el Helado de los Crotos
ademas hasta allá en que mierda voy
no me deja ni un transbordador




Luna, te inventaron mil romances con el sol
mirá si te va a dar pelota a vos
soltera, solterona, que te abandonó tu cola
sos el blanco de las pajas
de los que ven como la hora se les pasa
sos la eterna compañera
que cada día que pasa es más fulera.





Luna, te hablo siempre en representación
de las turras que se portan como vos
siempre rodeada de estrellas, pero muy lejos de ellas
sos el blanco de las pajas
de los que antes que al amor miran la caja
sos la eterna compañera
de a los que la tentación los sermonea.




Luna, decime que carajo te creíste
si nunca fuiste mucho más que un chiste
sin gracia, ni talento, apostabas a tu esfuerzo
sos el blanco de las pajas
de los que se fueron rápido a barajas
sos la eterna compañera
de los que nunca se enamoran de rameras.




A 384 mil kilómetros de mí
es difícil mandarte a la mierda
caliente de día, de noche muy fría
adelgaza y engorda, ilumina y se borra
yo sé, cual es tu tipo de mujer / 
que estoy cansado de querer.


Zambayonny
en La Pendeja Puta Que Todos Llevamos Dentro 


2.7.10

recorrido nocturno por los anaqueles poco visitados de la biblioteca

cláusulas


I
Las mujeres toman siempre la forma del sueño que las contiene.

II
Cada vez que el hombre y la mujer tratan de reconstruir el Arquetipo, componen un ser monstruoso: la pareja.

III
Soy un Adán que sueña en el paraíso, pero siempre despierto con las costillas intactas.

IV
Boletín de útlima hora: en la lucha con el ángel, he perdido por indecisión.

V
Toda belleza es formal.

Juan José Arreola
Confabulario

20.6.10

solo

Soledad = no tener a nadie en casa a quien poder decir: regreso a tal hora o a quien poder hablar por teléfono para decir: ya regresé.



Nota del 11 de noviembre de 1977
Diario de duelo
Roland Barthes

14.6.10

blancura

Despierta en mí esta idea: un hombre que llena páginas – con lo que puede, con mentiras, porque las cosas ciertas se le acabaron en la séptima página – para combatir la cegadora blancura del papel. Tiene, con su tinta negra, que disminuir la blancura de la hoja porque esa luz lo cegaría. Y se queda ahí, toda su vida, anclado frente al escritorio, escribiendo, para combatir un resplandor del que su sola idea le quema los párpados. Y con cada palabra terminada, sueña la noche, para descansar de una vez de la luz, y de luchar contra la luz. Su tinta trama la noche, pero no le alcanza más que para estar ocupado, y no tener que sentir la blancura de lleno, ni el atardecer que detrás, en la ventana, empieza.

11.6.10

end times

"Por favor no me corten para saber cómo morí
Yo voy a decirles cómo morí

Cien Lofepramine, cuarenta y cinco Zopiclone, 25 Temazepam, y veinte Melleril

Todo lo que tenía."



fragmento de 4.18 Psicosis
de Sarah Kane

8.6.10

estética

Postergar indefinidamente la cognición del objeto, enredar los hilos que conducen al origen, pactar con el extravío, la disolución y la ilusión la cercanía de cada sombra que entrevimos detrás de los velos que nunca escondieron nada, pero fueron solidarios con el sueño: ese es el destino silente que yace en todo: el culto a las apariencias diferidas.

Cabe sufrirlo, o hacer de él una estética.

2.6.10

inwards

 una lábil transparencia nihilizante

0
desvío
Despertar otra vez a mitad de la noche después un sueño extraño para ya no poder dormir.
Sentarme en la cama para tratar de escribirlo e ir notando, mientras las palabras no aparecen, que lo pensable de ese sueño era muy poco y el resto (allí donde puedo hacer pie) se desmorona.

1
la ficción penitente
Es una dolencia a la que me he acostumbrado. Cada vez que quiero relatar algo que he visto o me ha pasado, me saltan a la cara abismos, grietas (gaps), vacíos entre las secuencias del evento que no puedo suplir salvo falsificando sucesos y detalles circunstanciales. Pronto, la cosa que quiero decir, en el mismo gesto de decirla, se me vuelve ficción. Si yo tratara de sostener una lealtad estricta a “lo que realmente pasó” estaría condenado al balbuceo, a la errancia, al soliloquio ininteligible. Suelo pensar que quien produce ficción no es ya alguien en posesión de un don, o de una vocación: no es algo que pueda decirse: es la constancia del fracaso permanente de reponer lo real.

2
reincidencia
Trato - con mucho esfuerzo- de registrar algo. Me entristece (y fascina) el hecho de que al despertar el sueño me parecía absolutamente comunicable, pero en el momento en que quise explicármelo (cuando me pregunté: ¿qué fue lo que pasó?) salieron a mi encuentro lagunas que no pude resolver, y mucho más de la mitad del sueño se me hizo irrecuperable. La otra mitad (o algo menos) se volvió elusiva, pantanosa, entrevista a través de nieblas y densas ramas de árboles de un bosque nocturo e irresoluble..

3
detalles verosimilizantes
Me siento en la cama. No prendo la luz. Jésica duerme y no quiero despertarla otra vez, como en el sueño. Modigliani, cuando ve que me despierto, se acerca y se viene a acostar sobre mis piernas. Permanece allí casi todo el tiempo que dura la escritura de este texto. Hasta que estornudo, y se va. Lo oigo dar un leve maullido desde el pasillo. En algún punto de la escritura, vuelve.
Entonces. Me siento en la cama. Y escribo: despertar otra vez a mitad de la noche después un sueño extraño para ya no poder dormir. Escribo: otra vez un sueño dentro de otro. Sueño una cosa, y despierto falsamente a otro sueño (que ya no considero sueño sino territorio despierto). Y lo más terrible del caso es que en este segundo sueño tengo plena conciencia del sueño anterior. A ver. Algo así.

4
algo así
El primer sueño es de orden fantástico. Por desgracia, la mayor parte la he olvidado. Solo resta su sensación. Buena parte de lo que más o menos recuerdo ya no es lexicable. Tenía sentido en la sucesión de imágenes. Pero en su recuperación es incoherente. No sé cómo comienza. Sé que es la casa de mis abuelos. Desde luego, es y no es la casa de mis abuelos (es más grande, mis abuelos no están, hay otra gente, yo no soy yo, etc.) Hay niños jugando en el jardín - que es rectangular y muy alargado, con forma de boulevard, con dos largos pasillos. Ha atardecido y la puerta ya no se distingue. No sé cómo contar lo que ocurre porque no lo comprendo. Se ha recibido un texto o un enunciado que alarma a todos y sin embargo nadie entiende. Lo piensan, lo discuten pero

5
el enigma
no logran descifrarlo. Hay bastante gente, tal vez 10 personas aparte de los chicos. Tiene algo que ver con los libros.
Precisamente con el lugar donde están ubicados los números de las páginas. Hay algo que preocupa a todos de este enunciado (que no recuerdo y que no sé si supe) y si bien guardan un cierto temor terminan decidiendo que es un balbuceo que no pueden penetrar, probablemente algo escrito por un loco que no tiene ningún sentido, y lo dejan estar.

6
plot
La escena progresa, se come algo, se habla de cosas. Ningún sobresalto. Los niños, que habían sido llamados a la casa hasta que se resolviese el enigma, insisten con que los dejen salir a jugar. Salimos todos al jardín y los niños corren. Vamos a jugar a las escondidas, dice alguien. El clima es modestamente festivo. Pronto ya no se distingue ningún niño. El personaje que encarna el Yo del sueño (desde el que mayormente veo las escenas transcurrir) sonríe tontamente desde la puerta de la casa, tal vez divertido. Luego, - súbitamente – comprende. El acto de comprender es en él como si le golpeasen con un palo en la cabeza. Y su cara se desfigura de horror. Comprende mucho más que yo, que no termino de hacer visible lo que ha pasado. El comprende que era obvio, que cómo no se dieron cuenta antes, que el diablo vive en los números (no en todos: solo en ciertas figuras: ¿cuáles?) de las páginas de los libros. Yo no sé qué significa esto, pero en el sueño este personaje comprende, transfigurado por el pánico, que eso implica que el diablo se está llevando a todos los que en ese momento se detengan en un espacio oscuro. Parece que va a decir algo, pero siente que es demasiado tarde. El silencio que queda es un silencio sin niños.

7
la mismidad de lo otro
Y me despierto. A otro sueño. Quisiera ser enfático con esto porque se trata de un asunto que me ha pasado ya muchas veces y nunca ha dejado de preocuparme. En este otro sueño soy yo (y es mi cama, mi ropa tirada a un costado, casi los mismos muebles, etc). Y estoy despertando del sueño anterior. Estoy en la cama, Jésica duerme. Es una versión de mi habitación. Trato de no despertarla pero estoy inquieto. El sueño anterior me ha dejado atemorizado (como si realmente lo hubiese comprendido). Tratando de no abrir aun los ojos, avanzo tentativa y lentamente, en la reconstrucción de lo soñado. Percibo que puedo hablar sobre el sueño, pero cuando quiero nombrarlo, o necesito recurrir a cosas que ocurrieron dentro del sueño, ya no las encuentro.

8
la palabra y el devenir eco
Este Yo del segundo sueño sabe que ha soñado con un relato suyo. El ha escrito ese sueño a modo de cuento, y parece ser que ese cuento sé ha vengado regresando como pesadilla. Sin embargo, hay algunas diferencias. El sueño ha perfeccionado el relato. Algo que parecía arbitrario en el relato, en el sueño resulta armonioso y perfecto. Y este otro Debret, obsesivo, se dice a sí mismo: tengo que registrar ese sueño antes de que lo pierda; lo importante es el relato: tengo que recoger y saber usar esta información, no importa de donde haya venido.

9
escribir naufragar despertar
Y Debret se sienta sobre su cama, toma una libreta y escribe. Y parece entender lo que escribe. Toma notas, casi compulsivamente. Y a medida que avanza, empieza a tener miedo. Lo veo: se queda quieto, se muerde el labio inferior, niega con la cabeza, o simplemente mira la nada, suspira. Yo quedo un poco afuera de esto. No sé bien qué pasa pero Debret ya no puede seguir escribiendo. Deja la libreta, y abraza a Jésica. Trata de refugiarse en el calor de su cuerpo dormido. Pero el miedo se le vuelve una suerte de sufrimiento físico, y da vueltas en la cama y balbucea sin sentido. Jésica se despierta. Le pregunta qué le pasa. Y Debret quiere explicarle pero no sabe cómo. Casi iba a tratar, pero no confía en las personas como en las libretas y se calla. Las cosas se ponen difusas: el sueño trastabilla y empieza a revelar su condición de sueño, abandonando de una vez su inusual verosimilitud. Debret se levanta, busca su iPhone y cuando lo encuentra esta mojado. Todavía funciona, pero le echa la culpa a Jésica. Discuten. Modigliani se refugia debajo de la cama. Ella se ofende y sale de la habitación. Debret la sigue. Entra a una habitación muy grande, llena de camas. Más de 20 camas. Una de las paredes es de vidrio y da a una avenida. Jésica está ahí, lo está esperando con una sierra eléctrica en las manos, y Mario Barakus entra en la escena y le quiere explicar cuál es la mejor manera de untar tostadas. Pasan cosas que no recuerdo, la narración se derrapa, inconsistente, y despierto.

10
fetch
Esta vez, despierto a este lugar. Cuán verdadero será no puedo saberlo. Prefiero evitar la trillada inquietud de los soñadores soñados. Pero es el mismo lugar desde donde escribo este texto: mi vida. Al principio estoy oprimido por el horror del primer sueño. Me digo para mí que tengo que tomar notas para corregir mi relato. Pero cuando trato de pensar en el sueño noto que no tengo idea qué significa. El “todo” del sueño es una mera sensación, y las partes que me quedan a mano son poquísimas, y arcanas. Siento pena, como siempre que extravío una trama, y noto que tampoco escribí un relato ni remotamente vinculado al primer sueño. Ahí caigo en cuenta de que es el segundo sueño el verdaderamente perturbador. Donde mis cosas estaban duplicadas y vivía una versión mía. El solo hecho de que un sueño mío sueñe algo, despierte y logre hacer un relato de lo soñado (tenga conciencia y memoria de su sueño - y encima lo comprenda mejor que yo-) es algo que me espanta (me induce a sospechar un carácter fatalmente relativo en la vigilia, y con esto la gratuidad de cada cosa, la dádiva del azar que es cada segundo).

11
an ode to the dream shaper
Claro que sería ilícito que justo yo me ponga a renegar de los sueños. Debo buena parte de mis relatos a tramas que se principiaron en ese espacio onírico. Tal vez fui mezquino y abusé de ese puente, y traje demasiadas cosas de ese otro lado, y en uno de esos trayectos algo mío se cayó, y quedó allá, y su nostalgia de este lado con el tiempo se hizo sueño, y soñó, para consolarse, con todo lo que había aquí creando espejismos y duplicaciones aproximadas de todo, hasta de mí mismo. No lo sé. No sé nada. Me parecería insensato que no existiese una sanción severa para aquel que hace visible lo que ve en el territorio onírico. Se trata de algo tan poco noble como el comercio con los muertos. Temo incluso que los objetos de la casa sean cosas largamente dormidas, que en cualquier momento pueden despertar. Y recuerdo a las estatuas, y siento su petrificación como un longevo sueño donde traman la venganza. He sido arrastrado hasta la paranoia de las cosas quietas.

12
habría que haber terminado este relato antes
Jésica duerme, inmune a mi sueño. Todo lo que ese sueño movió en mí, todo lo que desesperó ha pasado sin que ella sintiese siquiera el más leve roce de las imágenes que visité. Me pregunto - detenido un instante mientras busco las pantuflas de bugs bunny que Modigliani siempre lleva debajo de la cama - si también ella será el sueño de alguien. ¿Alguien estará soñando con algo bellísimo que duerme para que yo, creyendo que vivo, me detenga a contemplar semejante acontecimiento estético en mi cama? ¿Un cuerpo que sueña, no es un cuerpo deshabitado? Divagues de un diletante insomne. Es hora de tomar café.

13
a veces divagar encalla en el principio de una forma estética (como un cuento), 
y a veces, no
Pero lo que no logro superar del todo es la nostalgia de ese cuento que el otro Debret escribió y que yo ignoraré siempre. Arriesgaría lo que tengo por volver y aunque sea lograr espiar un poco la libreta del otro. Pero tendría que matarlo primero. No sería difícil, porque lo conozco y sé sus maneras y sus vicios. El problema es dónde esconder el cuerpo. Claro que si alguien lo encontrara no sería tan grave. A lo sumo, podrían acusarme de suicidio. Quién sabe qué cadena de eventos desencadenaría eso. ¿Existe un tribunal onírico? ¿El otro Debret habrá soñado alguna vez conmigo?¿Fue simplemente un episodio de mi interioridad, o habita ese otro lado y también planea mi asesinato? Me pongo la bata, voy a la cocina, pongo la pava en el fuego y trato de imaginar las palabras del cuento. Todavía no son las cinco.


fin


26.5.10

luto



Ha terminado Lost para siempre. No sé si llegaré alguna vez a reponerme. Resulta absurdo vislumbrar un sustituto a la dicha de haber convivido entre sus delicadas incertidumbres - una leve esperanza depositada en Fringe -. Por lo pronto, solo me queda el balbuceo (y la silenciosa fascinación de su reciente final). El enigma ha sido custodiado dignamente hasta sus últimas consecuencias. Ha sido bellísimo, ha enriquecido las maneras de soñar. Lo extrañaré con la nostalgia que se guarda por las épocas dichosas que vivimos en la imaginación. Siento su pérdida como algo que se me ha arrancado del pecho. No daré aun palabras a mi tristeza; el llanto es mío. 
Entonces: palabras ajenas:

"¿Qué habremos de ver, después de Histoire(s) du cinéma y de Lost? ¿Sobre qué conversaremos en las fiestas? ¿Dónde habremos de buscar las preguntas que importan en relación con nuestro propio presente?"
(Daniel Link: Lost, novela beckettiana - radar)

20.5.10

3.5.10

umbral

I
Las cosas que temes en la noche son el ocultamiento de la noche.
Los ruiditos, los crujidos, la posibilidad de que alguien entre, de que alguien venza la cerradura, la posibilidad de un monstruo en el placard, o de que las sombras de vuelvan carne, o que la palabra de un muerto nos llame, o que las canillas viertan sangre, o que en la transparencia suave de la penumbra se distinga una mujer de blanco, flotando , o que ropa tirada sobre la cómoda cobre vida y ansíe venganza, o los pasos que se oyen en el piso de arriba, o que el viento cifre un mensaje mortal, o que el televisor se encienda de repente y de la luminosidad azul del interferencia alguien se aproxime, o algo agazapado en el balcón aguarda que apagues la luz, o que un insecto de infinita paciencia viva en tu almohada y te beba lentamente, o que el espejo se desincronice y no devuelva tus gestos, o que tu pareja, enajenada y en trance en mitad de la noche te apuñale, o que debajo de tu cama, acurrucado, alguien espera que entres en el sueño, o que etc.

II
Todo eso oculta, traspapela la noche. Encuentra algunas de esas cosas quien no quiere ver la noche. Quien no se atreve a la noche. Su vacío, su escenario próximo al sacrificio. Su espejo esencial. Artilugios de evasión de algo tan atroz e insonsable como la noche. Hemos necesitado dar un cuerpo, un nombre al malestar profundo de la noche, para exorcisar o redimir bajo la sentencia de una apariencia a una voracidad interior insaciable. Hay algo en la noche que es la noche. Un vacío, una soledad perfectas. Un silencio al que acude pronto la desesperación. Una confrontación con el cadáver de sí mismo, con los hilos de la marioneta, con el sin sentido de cada instante. La civilización no duerme de noche sino para evitar la noche. Los poetas coquetean con ella, siempre con un pie afuera, y prestan un oído a la noche y el otro lo colman de palabras. Vulgarizan el abismo de la noche hablando de la noche. La noche es inasible, inenarrable. La noche es un naufragio calladísimo. Pero esto ya no es la noche, sino la sensación de las palabras, las imágenes que quieren soñar la significancia elusiva de la noche. Pero la imagen es la presencia de una lejanía, y es en el influjo de esa lejanía donde la noche dirime su imperio.


III
La eternidad tiene el denso sabor oscuro de la noche. No es tanto la hora, ni la penumbra, ni la calma. Hay algo primitivo y terrible en la noche. Hay un llamamiento. Un sutil canto sirenaico entre el ruido del ascensor y el motor de un auto que pasa, o los pasos tenues de un gato atravesando la calle. La noche postula su pregunta: ¿venís? ¿querés ser uno con la eternidad? Y nosotros ponemos más alto el volúmen de la tv y tratamos de no atender, de no sentirnos interpelados. Hacemos de cuenta que no oímos bien, que la noche apenas si ha balbuceado algo o sustituimos esa llamada con los ruiditos, los crujidos nocturnos, y nos distraemos. Decimos que no con nuestro mirar para otro lado y nos hacemos los tontos porque la angustia de tomar en serio esa pregunta nos desasosiega. Y cometemos la vida en ese hacer de cuenta que no puede ser en serio, y como nunca nos tomamos el trabajo de arroparnos con la noche, de asimilar, de recibir la experiencia de la noche, no escuchamos del todo bien la pregunta – para nosotros son ruidos en el living, pasos en el piso de arriba, silencio que debemos confrontar -, y no sabemos entonces bien de qué manera terminamos pasando del no al sí.

noche

22.4.10

nota al margen del cuaderno

El sujeto que habla no es tanto responsable de su discurso como lo es la inexistencia en cuyo vacío se prolonga sin descanso el derramamieto indefinido del lenguaje.

El pensamiento del afuera
Foucault

13.4.10

bit

Fui el sábado a cenar y terminé en el patio de comidas de un shopping. Mientras buscábamos un lugar donde sentarnos, en la degradante pose de acarrear una bandeja para todos lados (sin duda una de las situaciones más humillantes de la posmodernidad) el engendro químico que sustituye al alimento se enfría, y regresa a su forma de pasta pestilente: en los patios de comida al comida sostiene su apariencia de comida solo en tanto esté calientes; luego, participa de lo fétido y de lo rumiante. Y, ahí, mirando las personas de ese recinto, tuve una revelación: es peculiar como en el centro de una sociedad que posterga, olvida, niega, excluye a sus ancianos fue necesario un patio de comidas de un shopping para darles otra vez sentido y utilidad, para devolverlos al mundo de la acción, para encastrarlos nuevamente en el engranaje social. Ahí estaban, cada abuelo solo y senil sentado en una mesa de 5 sillas vacías, custodiando los lugares de la familia que había ido a comprar la cena. Finalmente, después de un largo letargo orbitando en la superfluidad, los ancianos volvían a servir para algo.

8.4.10

teatro en FILO


Esta semana inician los talleres de teatro gratuitos en la Facultad de Filosofía y Letras. Como esta noticia ha convocado a tantas personas (más de 90 inscriptos en casi dos semanas), a los seis grupos de teatro (uno de los cuales - el de los sábados a las 16.30 - a mi cargo) se le suma un séptimo grupo a cargo de Cecilia Mantovani, los miércoles a las 18.30.

Esto implica 15 vacantes más para quienes gusten de participar de este nuevo acontecimiento. No es necesario tener ningún tipo de experiencia. Quienes estén interesados escribir a besugodefelpa@gmail.com

El grupo de teatro independiente de Filosofía (GITFyL) es este: http://www.facebook.com/group.php?gid=106488156045454

Allí pueden unirse, preguntar lo que deseen, disipar dudas, proponer ideas, amenazar a quienes les parezca oportuno y hacer declaraciones absurdas con la simpática finalidad de confundir al prójimo.

Pido disculpas a quienes han querido anotarse a mi grupo. De momento tenemos lista de espera, pero contamos con poder abrir nuevos grupos a partir de mayo. Si alguien tiene un deseo abrumador, impostergable y violento por ingresar a este grupo específico, bien puede presentar su caso al mail brindado.

muchas gracias
y esperamos que este proyecto sea intenso e interesante para todos.

Debret Viana


30.3.10

trama

Escribir: inclinarse sobre la hoja, arquear la espalda, cavilar la palabra, verter la tinta hasta lograr una forma pronunciable- Escribir, así: como un faro. Estéril, moribundo de día, solo de noche ilumina, desde la inútil altura solitaria. Gira desde la alta penumbra: hay un instante de luz para todos los puntos del horizonte. Quienes lo ven, más o menos náufragos de la marea que los lleva (a veces peleando contra ella, otras sumisos a su influjo) sueñan un camino en el brevísimo haz de luz que comparten. Sueñan una voz que les habla a ellos, un contacto que los distrae del rumor abrasivo del mar, y hace que la muerte los olvide el tiempo - tan fugitivo - que dura la ilusión. Nada comparten, nada es compartible: la  luz del faro no busca dar con nadie, no busca decirle nada a nadie, no quiere nada: solo necesita expulsar la luz intolerable que lo ciega. Quien lo ve, debe prevenirse: no se trata de un destino: Puede navegarse en dirección hacia esa luz durante, décadas, vanamente. Quien se acerca, se pierde; quien llega, es cegado por la voracidad de la luz; se trata apenas de un desvío que hace tolerable al destino. Es indispensable educarse en la paciencia: la luz es una senda evanescente, que corta con su hálito la espesura del imperio de la noche, harto de ajenidad y desasosiego

*

El escritor sabe, sin embargo, que lo importante no es esa breve luz sino el otro tiempo, el tiempo suyo, el tiempo de oscuridad: allí mora y allí labra la palabra. Es con tiniebla con lo que se  hilvana la voz de la palabra. Quien escribe debe adentrarse en un teatro de sombras chinas proyectado sobre los muros insomnes de la noche: las figuras, imprecisables, son una cuestión de fe; lo inhallable, debe ser soñado - y así ser llevado al umbral de la existencia - o permanecer inexistente y nulo.Toda esa negrura es vital para poder parir un instante de luz.

19.3.10

....

El titulo del libro no sale. La editorial me apura. Yo recuerdo a Fernando Pessoa:
tengo un nombre entre los que tardan (y ese nombre es sombra; como todo).

12.3.10

soñé


soñé con la premisa de los zombies de Zizek; soñé:
Que los alienígenas habían calculado un plan -minucioso y desmesurado- para conquistar la tierra. Cualquier atisbo de confrontación o combate les resultaba una noción barbara y deleznable: todo sería silencioso. Sus avanzadas tecnologías les permitían vestir la apariencia humana. Así, uno por uno estudiaron las maneras y los detalles de cada persona y cuando ya se habían educado en el último y más leve gesto, lo sustituían por uno de los suyos- que seguía viviendo del mismo modo que el abducido: - nadie podía notar la más mínima diferencia- hasta que desde los generales fuese dada la señal y los alienígenas revelasen su verdadero rostro y tomasen la tierra. Se instalaron bases de estudio y sustitución por todo el mundo, bajo la fachada de supermercados chinos, farmacitys, starbucks, tiendas nike, etc. Cualquier local podía ser un centro de operaciones alienígenas. Por cuestiones de seguridad, todos los centros respondían sólo a la nave madre, e ignoraban la locación de las demás bases terrestres. Así, uno a uno, muy lentamente fueron reemplazando a la raza humana y perpetuando sus mismos exactos procedimientos. Pasó el tiempo, y algo ocurrió con los alienígenas superiores. O fueron emboscados y destruidos por otra civilizacción o simplemente se desinteresaron por la posesión del planeta (cada día les parecía más un territorio fundido) y sigueron su ruta por el espacio. Quedaron en la tierra, ignorantes de que el plan había sido cancelado, millones y millones de alienígenas como células dormidas, cada uno pretendiendo ser humano y sin saber quién otro era un alienígena. Consiguieron trabajos, formaron familias, tuvieron hijos que creen que son humanos. Olvidados por sus pares, que navegan el universo en busca de un motín más deleitable, esperan el momento en que llegue la señal y puedan sacarse la máscara y tomar el poder. Mientras tanto fingen las emociones humanas, asisten a partidos de fútbol que no comprenden, tienen citas, van al cine, pagan impuestos. No saben que el último humano murió hace décadas y están solos en el planeta haciendo la triste pantomima de la vida, como una absurda parodia inútil sin nadie que la contemple.

10.3.10

seduisance


Todo lo que es atractivo, lo que desearíamos ver (tocar, alcanzar) es algo en lo que se fundó un misterio.
No importa si es una novela o una mujer. Una trama política o el comportamiento de los astros. No tiene nada que ver con la belleza: es la intriga del enigma la que nos llama (y nosotros, como zombies sin nostalgia seguimos ese llamado como el canto de una sirena; ¿qué otra cosa podríamos hacer?).

23.2.10

unnamed, undone

"(...)siempre hay ropa debajo de la ropa y si toco por azar algo parecido a la piel - un poco más áspero y más irónico que la piel, pero casi - es ya una mueca aprendida del diccionario de la civilización. el ansia infantil y melancólica de desnudarme por fin de la cultura, y ser algo o estar en una posición en la que cada parte de lo que soy, lo que miro, lo que hago, no tenga un nombre ni una etiqueta, ni esté pronto a ser embalado por el museo de antiguedades que la vida pasó a ser. "


Es noche - un determinado momento del tiempo al que suelo referir con un número -, y llueve. Y yo viajo a través de la lluvia en un rectángulo con ruedas sobre el suelo asfaltado (liso, profiláctico, sanado de sus imperfecciones) debajo del cual estuvo una vez el planeta. Me dejaron subir a cambio de un símbolo, inscripto de algún modo en metales redondos.

Vivir es rarísimo.

6.2.10

estética

pedro y el lobo

I
Todos conocen la historia. Pero lo que se ha escapado en la cristalización irreflexiva de la tradición fue que la enseñanza moral era estéril y que sin embargo, lo que se escondía allí era en verdad una lección literaria. 

II
Pedro tiene que contar y cuidar a los ovejas, para que no les pase nada. No es una tarea amena ni provista de muchas aventuras. Como tiene que contarlas, es probable que le de un poco de sueño también. Se aburre y no sabe qué hacer para matar el tiempo. Se le ocurre - convengamos que Pedro no es una persona muy creativa: por algo lo mandaron a cuidar ovejas - gritar: "Lobo, lobo". Vienen los aldeanos al trote y le preguntan: "¿Dónde, dónde está el lobo?" y Pedro, un poco pavote y tratando de disimular entrecortadamente la risa les responde "No, no hay ningún lobo". Los aldeanos se van, no sin mirarlo con un tanto de bronca. Al día siguiente, Pedro, aburrido y sin saber qué hacer, recuerda que lo del lobo funcionó, y fue muy divertido hacer venir corriendo a los aldeanos completamente en vano. Entonces, grita otra vez: "Lobo, lobo". Y los aldeanos de nuevo vienen al trote, y le preguntan a Pedro: "¿Dónde, dónde está el lobo?" y él les responde "No, no hay ningún lobo". Y los aldeanos, molestos, se vuelven a sus tareas, dedicandole esta vez a Pedro una serie de gestos obscenos. El tercer día, surge un lobo del bosque contiguo y Pedro, al verlo, grita nuevamente "Lobo, lobo" pero nadie viene a ayudarlo y el lobo (que probablemente ya sabía todo esto) se devora a todas las ovejas.

III
Ahora, lo que esta historia pretende dejarnos, según la tradición más vetusta, es que no hay que mentir. No hay que mentir porque en el caso de que digamos la verdad, los otros, acostumbrados a nuestras mentiras, ya no nos creerán. La palabra es frágil, y si la verdad no la verifica su crédito es brevísimo. Pero por supuesto esto falso, como todo atisbo de aleccionar moralmente a quien sea. Lo que en verdad está inscripto en esa historia, célebre y endurecida por el tiempo, es un principio estético: no hay que mentir dos veces con la misma mentira. 

*
Todo se resume en un problema de iterabilidad. La mentira es una gema que hay que tallar con delicadeza. Para que funcione, debemos usar los gestos de la sinceridad. Debe producirse como un objeto nuevo, debe profesar una originalidad, aunque más no sea en la apariencia. Su efectividad y su belleza dependen de eso. Lo que este relato - añejo y petrificado en una moraleja errada - en verdad alienta es la imaginación como potencia combatiente de las monotonías de las cosas que ya han sido. Amén.

18.1.10

sueño #82

Soñé que investigaciones científicas de tres individuos pelados (dos de bata blanca; el tercero: violeta) habían descubierto que las palabras impresas en los libros de ficción alteraban de un modo peculiar la tinta que las contenía, y que si muchos muchos libros (una vasta biblioteca de tres cuerpos con al menos 683 ejemplares por cuerpo, por ejemplo) se mantenían en un lugar quieto y más o menos cerrado, viciaban el aire y ese aire quieto y enrarecido, hecho del vapor de palabras estancadas se tornaba una espesa bruma indistinguible del oxígeno urbano típico pero que tenía la facultad de alterar los sueños, no sé bien para qué lado, porque hablaban una jerga harto específica e interrumpían su exposición cada determinada cantidad de sílabas para disputar breves partidos de badmington con el doble de riesgo de Ricky Fort, oportunamente vestido de Barney con patines. Aparentemente producía efectos alucinógenos profundos, que inducían a los afectados a presentirse portadores de un poder mesiánico vinculado al arte y sus diversas praxis - había un caso de un lituano que se había obsesionado por hacer un remix dance de La guerra y la Paz, de Tolstoi; pereció agotamiento al cuarto capítulo. Claro que no todas las personas eran susceptibles de esta peculiar polución, solo algunas (no entendí cuales: predisposición genética, algo así). Al despertarme, miré con desconfianza mi biblioteca.

16.1.10

enero; stand by

Intrascendencia de enero en Buenos Aires: es como si no ocurriera (sino a modo de somnolencia), casi como un simulacro, una pantomima. Nadie puede ser tomado en serio en enero. Incluso los partidos de fútbol no significan nada, son apenas simbólicos. No hay actividad política. El asfalto está doblemente silencioso, porque guarda en su memoria el tránsito y las congestión usual. La televisión alterna sus refritos con diversas tragedias (los muertos se apilan sin perder el místico aire de irrelevancia que imanta las cosas. Decir te amo en enero es un documento frágil que apenas dura lo que la penumbra lábil de la palabra dada al viento (quizá haya alguna belleza en esa evanescencia, reminiscencia ritual de una unicidad añeja, soñada e improbable). Las noches son lentas, multiplicadas por el tedio; los días arrancan muy temprano, solo para durar en vano. Las horas sufren de mímesis, el tiempo se atasca, vivir es innecesario - y ostentoso. Desaceleración y stand by. No hay más remedio que darse a la errancia, deambular, matar el tiempo (escribir).


9.1.10

las verdaderas aventuras de Debret Viana



I
Lo cierto es que yo siempre quise ser batman. Y eso, bueno, no se dió. Infinidad de cosas no confluyeron, y terminé no siendo batman. No tuve la aptitud física ni la voluntad de entrenar un método. Nadie cercano ni significativo murió violentamente ante mis ojos como para empujame a dar el salto de perder el prurito de la razón y encapucharme para combatir el crimen. Y – probablemente sobre todo – nunca fui rico como para poder financiar semejante actividad. (Esta bien: si realmente hubiese tenido ganas, me hubiese puesto de sombrero una bolsa de consorcio y con el primer palo que encontrase hubiese tratado de dar pelea, pero simplemente no sucedió). Era solo natural que con el tiempo esa frustración hiciese de mí un escritor. Batman es un detective, y un detective está a dos pasos (como lo prefiguran las novelas policiales y los thrillers) de ser un escritor. Me comprometí con mis posibilidades reales. Del mismo modo que muchos pretendientes de psicólogo se asumen simplemente pacientes.

II
Lo triste es que ser escritor implicó extraerme del centro del escenario y limitarme a oir los rumores de la vida detrás del telón. Es el costo, y lo pagué (el astigmatismo, la mala postura, la propensión a la noche, la flaquísima cuenta bancaria: son todas cosas que vienen con ser escritor). Es natural. batman no puede narrar su historia (ni ninguna otra: esta bastante ocupado viviendola). Toda narrativa propia surge, sino a manos de otro, mucho después. Como un racconto. Se trazan las coplas de la mujer perdida precisamente porque no está. Las cosas que no están son susceptibles de ser narradas. Cuando están, su fulgor es tan obnubilante que ocupan el presente. Hay que eligir: vivir o escribir. La gente vive, entre ellos los grandes hombres. El escritor, escribe. El escritor, excento del ajetreo de la acción, puede darse al lujo compensatorio de la escritura (alguien tiene que hilvanar la dispersión de la época). El Quijote no podía escribir su historia, ni Hamlet – que lo sabe bien y por eso compromete a Horacio con el fardo de la narración. Los grandes hombres de la historia son, al final, personajes literarios (como Cristo, Batman o Napoleón). Viven – en el imaginario de un tiempo, o de un pueblo – y son la excusa para que un escritor llene páginas: lo único que quedará al final.

III
Yo quería ser batman. No pude. Ni siquiera lo intenté. Fracasé de antemano, mientras lo imaginaba. No puede resolver cosas muy básicas: el trabajo, la ropa, el estacionamiento. Hubiese sido un superhéroe muy tercermundista y notablemente breve. Como la vida ya no tiene gracia (si no puedo ser batman no tiene gracia) vivo dentro mío. Imagino historias, o simplemente palabras -no siempre tengo historias, entonces solo digo palabras: tienen la rara tendencia de acomodarse solas de un modo que genera la ilusión (casi) de una lógica. A veces todavía imagino que soy batman. Pero no llega a ser una historia. Apenas ráfagas de imágenes diluídas (la mayor parte de mi tiempo transcurre entre ficciones que se principian y se malogran). Desisto pronto, porque es muy triste ficcionalizar las propias ilusiones derrumbadas – en fin, a uno mismo.

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1.1.10

primer post del año

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il y a toujours une autre histoire

il y a plus que ce que l´oeil peut saisir 




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dice Chabrol que dice W. H. Auden

31.12.09

último post de año

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Todo pasa: las tumbas también mueren


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Roland Barthes
Diario de duelo (5 de junio de 1978) 

25.12.09

zamba










Es usualmente lo mismo de lo mismo, la formula reiterada hasta el hartazgo, los moldes aprendidos. El mismo estribillo, la misma cara de idiota para entonar esa voz que uniformada. Y cada tanto, aparece uno y le da un cachetazo a las reglas estipuladas, y canta la balada de nuestra biografía del otro lado de la frontera (donde ya estabamos, más solos que ahora, y sin habernos dado cuenta de que nos faltaba un idioma hasta que alguien le puso voz; en este caso, un poeta).

24.12.09

esa obsesión hamletiana, el padre

Me pegó en la cocina. Llevando los vasos al lavavajillas. La tv había quedado prendida, y repetían el programa de Lanata, que con mi padre habíamos visto juntos, mientras cenábamos, unas horas atrás. Lo acompañé al remis, lo ayudé con las valijas. Noas saludamos como si nos fuesemos a ver mañana. Y en la cocina, me pegó que mañana estaríamos a un par de miles de km. Me crucé de brazos, apoyado contra la pared. Recordé aleatoriamente trazos del tiempo que pasamos juntos. Sentí que lo iba a extrañar, y un poco de miedo. Los platos donde comimos llenos de agua para ser lavados mañana. Estanques fétidos de la noche de ayer. Yo, en mi cama, conciliando más o menos el sueño. El mirando la noche impenetrable desde la ventana del avión. Lo que fue ya no será. Esa lección yace en todo lo que ocurre en el mundo. Pero algunos gestos son más drásticos, y el deslinde se siente más fuerte.


ley para escritores estetas

es necesario llegar al final de la frase sin que el lenguaje haya tenido tiempo de sufrir


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(esta frase, anotada en el reverso de la tapa del cuaderno - o libreta - que se lleva a todas partes, por la dudas las musas lluevan) 


20.12.09

god art



(...) 
los poetas
son aquellos mortales que
cantando gravemente
recuperan la huella de los dioses prófugos
permanecen en esa huella
y trazan así para los mortales
sus hermanos
el camino de regreso


pero quién
entre los mortales


es capaz de descubrir
semejante huella


es propio de las huellas
ser a menudo imperceptibles
y siempre son
el legado de una atribución
apenas presentida




(...) en el tiempo de la noche del mundo
el poeta dice lo sagrado.




Jean Luc Godard
Historie(S) du cinema
libro primero, parte dos; una sola historia