Mostrando las entradas con la etiqueta citas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta citas. Mostrar todas las entradas

11.10.10

madrugada y Bukowski


Entonces, esto soy yo. Cenando solo a las 6 de la mañana de un lunes feriado. Las persianas bajas, para postergar la noticia de las primeras luces. Cociné una milanesa de pollo con papas fritas congeladas. En la mesa, el arroz que J. abandonó hace horas (J. en la habitación de al lado, duerme, después de haber vomitado todo el domingo). No hice ni concibo la posibilidad de tener ganas de empezar a hacer todo lo que tengo que hacer. Los mails por responder me cansan en su prefiguración. Ni siquiera el ánimo como para escribir una línea de nada. Y ni siquiera es tristeza - eso es lo peor. Es la serena apatía de la inercia. La dolencia de la futilidad: esa monotonía circular y calma que se instala después de haber sentido lo innecesario que es todo. Las milanesas están bien - las hizo mi abuela, y habitaban el freezer un tiempo incalculable. Como sentado en el sofá. Los aderezos (mostaza, mayonesa, barbacoa) apoyados sobre los blisters vacíos de buscapina y dos sobres de uvasal que tuve que ir a comprar al chino a media tarde aun cuando me había propuesto no salir a la calle hoy. Estoy viendo un documental sobre Bukowski. Born into this. Lo bueno es que compila centenares de filmaciones de Bukowski y no se trata de un manojo de conocidos diciendo lo grande que era ahora que está muerto. Y en una entrevista que le hicieron en 1983, le preguntan cuál es tu definición del amor. Y Hank prende un puro, y contesta:

- Love is a fog and it burns with the first daylight of reality.

Entonces tengo que dejarlo en pausa, venir, y escribir esto. Casi no me distrae el caos que impera en el escritorio - cuento, un poco de casualidad, los libros apilados desprolijamente y que tampoco transitaré ni restituiré a su lugar: 19) Y cuando vuelvo, Modigliani se ha comido buena parte del último resto de milanesa. Y mientras lo veo huir, un poco culposo, ya distingo las luces perezosamente amarillentas del día que comienza. Y siento un poco de nauseas. Por esto de esar vivo. Y que no signifique nada. Y me digo que tendría que hacer una escala en la habitación, y ver cómo esta J.

18.9.10

voces


Maurice Blanchot, en De  Kafka a Kafka, comenta sobre la pluralidad combatiente de voces que conviven en un escritor y lo tironean belicosamente:

" Una voz dice: no escribirás, seguirás siendo nada, guardarás silencio, desconcerás las palabras.
La otra: conoce sólo las palabras.
- Escribe para no decir nada.
- Escribe para decir algo.
- Ninguna obra, sino la vivencia de tu mismo, el conocimiento de lo que desconoces.
- ¡Una obra! Una obra real, reconocida por los demás e importante para ellos.
- Borra al lector.
- Desaparece ante el lector.
- Escribe para ser sincero.
- Escribe por la verdad.
- Entonces, sé mentira, pues escribir con vistas a la verdad es escribir lo que aun no es cierto y que tal vez nunca lo será.
- No importa, escribe para actuar.
- Escribe, tu que tienes miedo de actuar.
- Deja hablar en ti a la libertad.
- ¡Oh! No dejes que la libertad sea palabra en ti."

¿Qué ley seguir? ¿Cual voz oir?
Blanchot responde: El escritor debe seguirlas todas.

24.8.10

cada tanto la Faculad de Filosofía y Letras vale la pena

"a las sirenas no les interesa seducir a un pelotudo"

Daniel Link dixit, 
en Literatura del Siglo XX, el último cuatrimestre
hablando sobre Ulises, las sirenas, la verdad, 
la muerte, la mezquindad, Kafka, el desvío de lo normativo 
que presupone el canto sireneico, etc

7.8.09

poética de la ausencia


Habrá de reinar solo aquél que logre administrar con destreza su propia ausencia. No basta simplemente con no estar. Es preciso que esa falta sea perceptible, que ocupe un sitio, que signifique (no importa qué: algo: un punto erótico de la ambiguedad desde donde se derivan significancias plurales). Lo que falta debe hablar, debe gritar. La ausencia empieza en la necesidad vital de la presencia. A orillas de la presencia nace su propia postergación trashumante. Sólo mediante la omisión se ejecuta el poder de manera ineluctable. Incluso el placer se da puro en la propia ausencia de uno mismo. Es intratable un goce que implicase a la vez el peso de la conciencia de quien uno es. Lo único malo de decir estas cosas es que son demasiado tao.

Dice Nietzsche, en Humano, demasiado humano:

"Decimos que disfrutamos de una cosa, pero en realidad disfrutamos de nuestra ausencia. Disfrutamos del modo en que nos ausentamos en esa cosa."

.

27.12.08

leyendo, al menos

"

A ti también te interesó el mundo. Fue hace mucho tiempo; te pido que lo recuerdes. Te pido que te remontes a ese preciso momento. Fue hace mucho tiempo, ¿no? Acuérdate: el agua estaba fría.

Ahora estás lejos de la orilla: ¡ah, sí, qué lejos estás de la orilla! Durante mucho tiempo has creído en la existencia de otra orilla; ya no. Sin embargo, sigues nadando, y con cada movimiento estás más cerca de ahogarte. Te asfixias, te arden los pulmones. El agua te parece cada vez ás fría, y sobre todo cada vez amarga. Ya no eres tan joven. Ahora vas a morir. No pasa nada. Estoy ahí. No voy a abandonarte. Sigue leyendo.

"

Michel Houellebecq
ampliación del ampo de batalla

2.9.07

el amor

Se me dio por acordarme de Baudrillard, de algunas cosas que decía sobre el amor, dispersamente, por ejemplo, se preguntaba:
.
"¿Por qué efecto providencial, por qué milagro de la voluntad, por qué golpe de teatro lo seres estarían destinados a amarse, por qué imaginación loca es posible concebir que: "Te amo", que las personas se aman, que nosotros nos amamos?... Existe ahí una proyección desatinada de un pincipio universal de atracción y equilibrio que es una pura fantasmagoría. Fantasmagoría subjetiva, pasión moderna por excelencia."
.
Más adelante diría, directamente: "El pathos de la modernidad"
.
Y también que hoy estamos atrapados en un "revival del discurso amoroso, una reactivación del afecto por aburrimiento, por saturación".
.
En favor de mi corpus, diría: "Lo típico de una pasión universal como el amor es que es individual y que en ella cada cual se encuentra solo".
.
Y más tarde, por el final de ese capítulo sobre el objeto maligno de la pasión, concluiría (un tanto más melancólico): "Amar a alguien es aislarle del mundo, es borrar sus huellas, desposeerle de su sombra, arrarrarle a un futuro homicida. Es girar en torno a él como un astro muerto, y absorberle en una luz negra. Todo se juega en una desorbitante exigencia de exclusividad sobre cualquier ser humano. Es en eso, sin duda, que es una pasión: porque su objeto está interiorizado como fin ideal, y sabemos que solo hay objeto ideal cuando está muerto."
.
*
.
Me da por recordarlo ahora (a Jean B.), quizá para exorcizar (o amortiguar) esos momentos raros de extravío cuando sueño, enredado en algún Otro (alguna ella particular que recorto de la marejada insípida de otredades que deambulan sonámbulas por el estrépito cotidiano hecho de esperas y esperas de otras esperas) que la comunicabilidad no es necesariamente una ilusión que labro con el pulso de la muerte, y me empujo sentimentalmente (patética, patológicamente) en el ansia vertiginosa de vislumbrar, entre la brutalidad de la cercanía del otro cuerpo (que se agita conmigo, que quiere abrirse y ser abierto, comerme en el acto de ser devorado, pero que siempre termina en el agotamiento, el sueño, y el alba que nos dividirá incluso del exabrupto de la fe, extrañándonos), ese algo más fugitivo que debería resultar de la frotación de las superficies, que debería extraditar al frío de una vez en lugar de solo un rato silenciarlo, ese tributo rendido al tímido altar de las novelas junto a las cuales viajamos por territorios que solo existían del lado de adentro de la soledad, ese algo más - ese glow - que convulsivos como bacantes buscamos sentir en una distancia que se cierra cada vez más sobre esa fe infantil de querer que aquello que soñamos en la mitológica nostalgia de lo que nunca fue tenga algo que ver con las cosas despiertas.

La ininterrumpida soledad es la vidriera parca desde la que también me veo ahora levantarme de este texto, e ir a la cocina a preparar un café, en mitad de la madrugada de un sábado.

( Duerme una mujer desnuda en mi cama sin mí; la siento soñar detrás mío. A veces levanto la vista de estas palabras, la veo. Su presencia es un silencio (un silencio antiguo y ondulado). Su cuerpo me retiene con esa implacable inocencia de cosa rendida. Sé que es el universo seduciendome a través de ella. Tiene de bello lo que tiene de lejana. Vuelvo al texto, pienso: ¿qué soñará? Es un ánfora hermética temblando en el vaivén de mi noche insomne. El aire de la habitación cobra la densidad de su impenetrabilidad. Cifra, en su respiración de marea serena, un no sé qué que sería vital para mí. Se lo llevará cuando despierte (si estuviese despierta ahora haríamos cosas pedestres: en ella no se implicarían las furias sensuales que naufragan en las literaturas, yo no podría ser un poeta). Rara fruta en la vastedad de un desierto lentísimo donde cada variación compone su monotonía. Tal vez ella, con su sueño, me dicta estas palabras con meticulosa potencia oracular, no lo sé. Ella no sabe que visito en ella lo que perderé. O lo sabe, y por eso perpetra la melancólica venganza de inscribir en mi memoria el instante sagrado de sus rasgos ofreciendo los inextricables signos oníricos de los que penderé semanas. Y yo, quizá también lo sé, y anticipadamente escribo estas cosas, para perderla antes de que pese. Ella. Inmóvil funámbula. Nívea párvula. Ella dádiva del azar. Débil transparencia de sí misma. Ella. Sótano de mí mismo donde se espejan las grietas donde derramo la sangre de la tinta de mis lapiceras. Seña de la muerte. Murmullo de felino en la siesta. Ella. Ella ensaya que muere sobre mi cama para que su ausencia no sea mortal, mañana; hasta esa delicadeza tiene. Ella tiene el silencio de las melodías que sueño cuando no hay ningún piano cerca - esta es mi manera de decir adios -. El universo se posterga en el cuerpo dormido de esa mujer; pero no me absuelve de mí )

9.7.07

migas en el fondo del bolsillo

dos cosas, primero esta:



"(...)Según dicen, durante aquellos años Holderlin casi no salía, y en las raras ocasiones en que abandonaba su habitación, era solo para dar paseos sin rumbo por el campo, llenarse los bolsillos de piedras y recoger flores, que luego haría pedazos."



o,
también, aunque no necerariamente como algo opuesto:




"(...) ¿no es siempre velarse a uno mismo? Atado a la espera deambulo por el corredor de la funeraria. En la habitación principal me velan a mí: quiero ir, quiero entrar, verme. Pero un funcionario está parado frente a la puerta. Me dice que todavía no, que hay que esperar. Y yo espero. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Con esa espera cometo mi vida."

22.6.07

infidencias

Nadie leerá lo que aquí escribo; nadie vendrá a ayudarme; si se hubieran impuesto la tarea de ayudarme, permanecerían cerradas todas las puertas de todas las casas, todas las ventanas estarían cerradas, todos estarían en cama cubriéndose la cabeza con la manta, toda la tierra se tornaría en un albergue nocturno. Esto tiene un sentido, pues nadie sabría de mí y si supiera algo, no sabría mi paradero, y si supiera mi paradero, no sabría cómo detenerme, y si supiera cómo detenerme, no sabría cómo ayudarme. El pensamiento de querer ayudarme es una enfermedad que debe curarse en la cama.


draft sobre El cazador Gracchus
Kafka
::::

portrait of Kafka; de Cuevas

15.4.07

escribir


Karl Krauss dice: ¿Por qué algunos escriben?
Porque son demasiado débiles como para no escribir.

...



(¿Por qué, entonces, escribe Karl Krauss?
Escribe para decir esto. )

Y, ¿por qué escribe Debret Viana?
¿Por qué?

....

27.3.07

decadentismo estético

Benjamin dice:

"
La humanidad, que antaño, en Homero, era un objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden.
"

--
Y ya intuimos que esto responde también a otra época: hoy, la agonía de la civilización (una ocaso bullicioso) se transita con la indiferencia del simulacro: la indiferencia propia de las cosas que están demasiado cerca, y por tanto irreconocibles, irrecuperables, inhabilitadas para la seducción; indiferencia de la convivencia: amansamiento, acostumbramiento a las colisiones (culturales, sociales, políticas, tecnológicas, éticas, etc) gracias a la apatía por el mundo, la dosificación que presupone la ilusión del final de la historia (gracias al vértigo - de noticias, información, etc - que futiliza la vida como praxis y experiencia) y la educación que hollywood nos rindió, en su euforia por representar el fin del fin (al margen, cosa a la que no tenemos derecho: no es nuestro ni siquiera el final: nadie cierra la puerta, nada desaparece: al contrario, todo se exascerba aquí, en la agonía de una cultura que expiró, y, como una máquina rota - una máquina enloquecida - se hiperreproduce a sí misma (sus gestos, no ya su "proyecto", borrado por la mano cuyo codo escribió estos días): etc; ya lo dijimos tantas veces... (el goce está impedido, cercenado: los sentidos embotados en la inmediatez de la vida, saturado de contactarse con su superficie más banal, sin poderse deslindar del aquí y ahora donde la existencia se consume, inútilmente, en una afónica danza desfasada).


-

Pero me gusta pensar que Infimos Urbanos acata esa sentencia benjaminiana, aunque más no sea en función de una elegante decadencia retro.

18.3.07

capitalismo y esquizofrenia

(la mass media y la multiplicación de la irrelevancia:
el vicio del escapismo)

"
Our history will be what we make of it. And if it where any historians about 50 or 100 years from now, and there should be preserved the kinescopes of one week of all three networks, they will there find, recorded in black and white and in color, evidence of decadence, escapism and insulation from the realities of the world in which we live. We are currently wealthy, fat, comfortable and complacent. We have a built-in allergy to unpleasant or disturbing information. Our mass media reflects this. But unless we get up off our fat surpluses and recognize that television, in the main, is being used to distract, delude, amuse and insulate us, the television and those who finance it - those who look at it and those who work at it – may see a totally different picture too late.
"

Edward R. Murrow
October 25, 1958

15.2.07

jingle

Daniel Veronese dice que hace años esta frase lo acompaña, lo hechiza, lo persigue (al punto que nombró dos de sus obras con ella). A mí me ha llegado hace un par de meses, pero la siento regresar en los momentos más desprevenidos del día: me veo recorriendo sus sílabas como si cumpliese un sacramento de un rito que desconozco, paso por su sonido como si acariciase el sinuoso lomo de una lenta serpiente; me sorprendo con los labios en mitad de la línea cuando creía que estaba pensando en otra cosa; melancólico, cuando deambulo por calles o páginas, siento que en ella se cifra la verdad de toda mi vida romántica; en la enajenación lúcida de mi tristeza estéril, la repito como una pura forma, frontera de un sentido que no puedo abordar; cierro un libro de repente, miro el techo desde mi cama, no sé nada: y esa frase vuelve. Sospecho que configura algo detrás de su simpleza: percibo - simplemente con las inflexiones de mi respiración cuando nombro la frase - las oscuridades que sugiere sin decretarlas (ninguna ambiguedad es inocente).
Sé, también, que prefigura una de las formas de la demencia.
Si la escribo ahora es, tal vez, para sacarmela de encima, para perderla.

*

Un hombre que se ahoga espía a una mujer que se mata




///

Es posible, por supuesto, que con esa frase algo se haya sembrado: late ahora en diversos episodios de mi somnolencia; no podré saber lo que, alguna vez, nacerá de ella.

1.1.07

palimpsesto

No siendo escribir una actividad normativa ni científica, no puedo decir por qué ni para qué se escribe. Solamente puedo enumerar razones por las cuales creo que escribo:

1) por una necesidad de placer que, como es sabido, guarda relación con el encanto erótico;
2) porque la escritura descentra el habla, el individuo, la persona, realiza un trabajo cuyo origen es indiscernible;
3) para poner en práctica un , satisfacer una actividad distintiva, producir una diferencia;
4) para ser reconocido, gratificado, amado, discutido, confirmado;
5) para cumplir cometido ideológicos o contra-ideológicos;
6) para obedecer las órdenes terminantes de una tipología secreta, de una distribución combatiente, de una evaluación permanente;
7) para satisfacer a mis amigos e irritar a mi enemigos;
8) para contribuir a agrietar el sistema simbólico de nuestra sociedad;
9) para producir sentidos nuevos, es decir, fuerzas nuevas, apoderarse de las cosas de una manera nueva, socavar y cambiar la subyugación de los sentidos;
10) finalmente, y tal como resulta de la multiplicidad y la contradicción deliberadas de estas razones, para desbaratar la idea, el ídolo, el fetiche de la Determinación Única, de la Causa (la caualidad y la , y acreditar así el valor superior de una actividad pluralista, sin causalidad, finalidad, ni generalidad, como lo es el texto mismo.




en Variaciones sobre la escritura
Roland Barthes

13.9.06

el simulacro de sí



Al principio, ni bien se abran las tapas del cuaderno que es Infimos Urbanos, debería leerse este epígrafe (que exoneraría al texto de mi propia vida y me salvaría de las incisivas voces que tuercen estas ficciones en la biografía de mis penas y desconsuelos)


El poeta es un fingidor;
finge tan completamente
que llega a fingir que es dolor
el dolor que de veras siente.



de Autopsicografía
de Fernando Pessoa
*
Esas palabras son la coartada: la negra tinta que se derrama sobre el papel no es sangre; sino apenas una negrura similar. Una oscuridad exhalada que cuesta parecido.

8.8.06

escribir

"
El diario no es esencialmente confesión, relato de sí mismo. Es un memorial. ¿Qué debe recordar el escritor? Debe recordarse a sí mismo, al que es cuando no escribe, cuando vive la vida cotidiana, cuando está vivo y verdadero y no moribundo y sin verdad. Pero el medio que utiliza para recordarse a sí mismo es, cosa extraña, el elemento mismo del olvido: escribir.
"

Maurice Blanchot
de La soledad esencial
en" El espacio literario"