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13.4.10

bit

Fui el sábado a cenar y terminé en el patio de comidas de un shopping. Mientras buscábamos un lugar donde sentarnos, en la degradante pose de acarrear una bandeja para todos lados (sin duda una de las situaciones más humillantes de la posmodernidad) el engendro químico que sustituye al alimento se enfría, y regresa a su forma de pasta pestilente: en los patios de comida al comida sostiene su apariencia de comida solo en tanto esté calientes; luego, participa de lo fétido y de lo rumiante. Y, ahí, mirando las personas de ese recinto, tuve una revelación: es peculiar como en el centro de una sociedad que posterga, olvida, niega, excluye a sus ancianos fue necesario un patio de comidas de un shopping para darles otra vez sentido y utilidad, para devolverlos al mundo de la acción, para encastrarlos nuevamente en el engranaje social. Ahí estaban, cada abuelo solo y senil sentado en una mesa de 5 sillas vacías, custodiando los lugares de la familia que había ido a comprar la cena. Finalmente, después de un largo letargo orbitando en la superfluidad, los ancianos volvían a servir para algo.

27.8.07

reververage silente de las sentencias


tribunales





I
Hoy me miré las manos. No es algo que suelo hacer, no tengo tiempo. Pero hoy me las miré varias veces. Tuve que hacerlo: sentía un leve ardor. No interfería con mi vida, pero afloraba allí donde me quedaba quieto. Sé bien que eso de quedarse quieto es un contratiempo, una descortesía. Pero últimamente tengo dudas, no sé qué debo hacer con mi vida. Mi madre dice que leo demasiados libros. No sé. No creo que sea eso. Es simplemente que a veces, entre una cosa que hice y otra que tengo que hacer surge una espera. Y, como me aburro, leo algo. Lo que sea, lo que tenga a mano. Igual le digo a mi madre que no se preocupe: últimamente las cosas van más rápido y para seguirles el paso hay que ser uno con la realidad, que es un lenguaje hecho de acciones. Eso lo dijo Pasolini. Que el lenguaje de la realidad es la acción. No sé quién es Pasolini. Lo leí en medio de una espera. Parece que hacía cine y que lo mataron. Pero el caso es que, de repente, quedo detenido (esperando que me abran una puerta o que me entreguen un papel, o que sellen ese papel, o en el ascensor, cuando hay gente y es incómodo mirarse en el espejo, o etc). Y hoy me sorprendí cada vez diciéndome: ¡qué rojas tengo las manos! Me miraba las manos y sí, en verdad estaban muy rojas. Razoné el glacial invierno de afuera, y la calidez de los interiores burgueses por los que circulo rutinariamente. Supuse que esas sucesivas brusquedades térmicas imponían el carácter rojizo de mis manos.
Pero no sé. No sé.


II
No me fijé en otras manos. Podía verificar si el color que usurpaba las mías también urgía en otras manos, pero no: me daba pudor (mirar a los demás me da pudor). Sin embargo, oculté las mías de los demás. No sé por qué. Simplemente lo hice. Soy tímido. Pero esa tarde todos me trataron muy cordialmente. Como si fuese uno de ellos. Tuve que adoptar poses poco ortodoxas, y me sorprendió que pasasen desapercibidas. Recapitulando después, en el colectivo de regreso, los movimientos que yo había cometido para evitar revelar las palmas de mis manos noté que eran los mismos que los de los demás. Me habían salido tan bien porque los venía viendo desde siempre. Era la manera en que los demás caminaban. Me lavé las manos con agua fría, cuando llegué a casa. Raspé con jabón la palma de mis manos. Pero no hubo caso: seguían rojas. Lo bueno es que el ardor se ha calmado hasta desvanecerse. Y como no me molestan, ya no reparo en lo rojas que están.

27.3.07

decadentismo estético

Benjamin dice:

"
La humanidad, que antaño, en Homero, era un objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden.
"

--
Y ya intuimos que esto responde también a otra época: hoy, la agonía de la civilización (una ocaso bullicioso) se transita con la indiferencia del simulacro: la indiferencia propia de las cosas que están demasiado cerca, y por tanto irreconocibles, irrecuperables, inhabilitadas para la seducción; indiferencia de la convivencia: amansamiento, acostumbramiento a las colisiones (culturales, sociales, políticas, tecnológicas, éticas, etc) gracias a la apatía por el mundo, la dosificación que presupone la ilusión del final de la historia (gracias al vértigo - de noticias, información, etc - que futiliza la vida como praxis y experiencia) y la educación que hollywood nos rindió, en su euforia por representar el fin del fin (al margen, cosa a la que no tenemos derecho: no es nuestro ni siquiera el final: nadie cierra la puerta, nada desaparece: al contrario, todo se exascerba aquí, en la agonía de una cultura que expiró, y, como una máquina rota - una máquina enloquecida - se hiperreproduce a sí misma (sus gestos, no ya su "proyecto", borrado por la mano cuyo codo escribió estos días): etc; ya lo dijimos tantas veces... (el goce está impedido, cercenado: los sentidos embotados en la inmediatez de la vida, saturado de contactarse con su superficie más banal, sin poderse deslindar del aquí y ahora donde la existencia se consume, inútilmente, en una afónica danza desfasada).


-

Pero me gusta pensar que Infimos Urbanos acata esa sentencia benjaminiana, aunque más no sea en función de una elegante decadencia retro.

18.3.07

capitalismo y esquizofrenia

(la mass media y la multiplicación de la irrelevancia:
el vicio del escapismo)

"
Our history will be what we make of it. And if it where any historians about 50 or 100 years from now, and there should be preserved the kinescopes of one week of all three networks, they will there find, recorded in black and white and in color, evidence of decadence, escapism and insulation from the realities of the world in which we live. We are currently wealthy, fat, comfortable and complacent. We have a built-in allergy to unpleasant or disturbing information. Our mass media reflects this. But unless we get up off our fat surpluses and recognize that television, in the main, is being used to distract, delude, amuse and insulate us, the television and those who finance it - those who look at it and those who work at it – may see a totally different picture too late.
"

Edward R. Murrow
October 25, 1958

30.11.06

callar así es como estar gritando

un poeta en la posmodernidad



Si se nace sin venda en los ojos, se ve la vida
y los hombres tal como son... y es preciso
ser una bestia inmunda para prosperar aquí,
en la basura.
August Strindberg




soy un poeta.
trabajo la fibra sutil de la materia;
delicadamente.

me tocó en suerte
una época de bullicio.
me han sustituido
los gestos exacerbados de la industria:
la tv los productos fútiles el alcohol el estruendo eléctrico de guitarras vacías las películas de acción los peinados vestidos adulterios de las celebridades

no me va bien

soy un poeta
digo la música
del interior de las cosas;
destrozo mi cuerpo
para los retratos;
proféticamente.

pero todos
se van a la fiesta me dejan solo
mojando la pluma
en las llagas ...

no me va bien

soy el poeta.
logro del verbo la textura leve de la inexistencia:
si tengo algo que decir, lo hago
hilvanando silencios,
por eso cuando hablo
es tan sutil mi voz
que creen que he muerto
que estoy roto
y se van
donde haya más ruido

yo les digo no
es poesía
pero me rehuyen como si estuviese apestado

(creen
que las cosas se mueven porque están vivas
no saben que todo l
o arrastran los vientos
que plantarse
quieto
en la furia de las tempestades
es algo...

algo)

no me va bien
un poeta

descifro la muerte
inscripta
en las ondas satelitales las hamburguesas light los café descafeinados los libros de autoayuda las pastillas para adelgazar crecer pensar coger dormir recordar olvidar
detecto
la punta mojada
de la guadaña
en el deseo falso de las multitudes
que bailan
al ritmo
de la estática
del dial

no me va bien
soy poeta

el destello de mi alma
no interesa a nadie:
vivo en un pueblo adicto
a plásticos
anestesias
lentejuelas
antibióticos

mis poderes lumínicos los uso callado
lleno cuadernos dibujo
en los vidrios empañados


llevo intacta mi vocación al naufragio

no me va bien
soy po... un clown en un tiempo desfasado

un pobre clown
el circo arde en llamas
los animales gritan desde sus jaulas
bailan al ritmo del fuego
se ubican cerca
del aire acondicionado

que demora el calor de la hoguera
debo
hacerme cargo

de la devastación

poeta
clown
etc

(...)
resisto solitariamente
para una época diferente,

sin mí.

25.11.06

progressive fading of reality

un raye posmo


A partir de las imagenes televisivas (de la guerra, el hambre, el sobrepeso, la muerte, el tránsito, los simulacros de la vida, las oscuras premoniciones ecológicas, la beneficencia farsesca, los noticieros, las publicidades, etc-etc-etc: puro porno: la pronografía de la miseria) no me queda más remedio que exclamar - con la voz hastiada de toda mi generación -: "no tenemos derecho a tomarnos la vida en serio".

La mediatización es un proceso de frivolización (la estadística es el funeral del hecho:



sensualidad de lo táctil
vs


¿acaso no sabemos quien ha vencido? - no nos traigas tus problemitas amorosos que 3.047.566 hugandeses viven con menos de un dólar por mes - ¿acaso no sentimos, de repente, en la noche, cuando nos levantamos del sueño y vamos a la cocina por un vaso de agua, no sentimos un sutil, inexplicable escalofrío que recorre la espalda, no sentimos la violencia silenciosa del ojo de los satélites (everawake)? : no, no tenemos derecho a asumir esas caricaturas epilépticas que hacen tránsito en las avenidas como la vida (aun cuando sientas los hilos brotando desde tus muñecas, aun cuando te arrastren hacia las intratables rutinas civilizatorias): sólo nos queda la serena contemplación irónica del derrumbe, sólo nos queda el espectáculo.





/-/

only remember: la ironía no es una respuesta; es una forma de convivencia... una forma triste.

29.10.06

yorke; el retrato posmoderno

Thom Yorke /// Harrowdown hill

*

Temo que ingresaremos en un período audiovisual. Estoy cansado cansado cansado... No es sequía: simplemente el trabajo de pasar las cosas del cuaderno.........Y cada paso, últimamente, es de despedida: me quedan seis meses en Buenos Aires. Letanía. Agobio y nostalgia anticipada... No sé: las cosas tan cuesta arriba... hay que refugiarse de los lobos interiores...

29.9.06

posmodernidad: una definición



Se me abren demasiado los ojos, y quedo asfixiado en el suspenso expectante. Ya no escucho el ruido lejano de un avión - tibio trueno que ruge en el vientre de la Razón - sin temer que atraviese la ventana de mi casa.


::




________________________
pinturas:
uno: premonition, de Frones
dos: he was scared, de Mollá

18.9.06

páginas de autoconfesión




el devenir en monstruo (salvación)


Días extraños en los que entro en la vigilia con el lamento de no haber despertado, como Samsa, transformado en un insecto. Siento que esa es la única manera de verme librado de las mezquinas demandas de la realidad, de las fútiles obligaciones cotidianas. Como si solamente amparado en la estructura de un monstruo (un alucinado, un completo enajenado, irreconciliable con la imagen humana y no estos vagos brotes de espástico delirio a los que estoy acostumbrado y prostituyo en literatura) podría silenciar los hilos coercitivos que restringen el pulso de mi deseo y mueven la inerte marioneta de mi cuerpo extenuado por un sino de hastío y desasosiego, forzado a ser quien no quiero, a sostener mi rostro frente a un espejo roto hasta que esa imagen astillada se inscriba en mi sangre. Como si la única fuga – la única respuesta – que puedo articular ante la indeclinable marejada posmoderna fuese tornarme (de algún modo: evolucionar) en un desfigurado, un portador de una atrofia bárbara (babélica) e irreversible, de modo que no quedase en mí rastro – ni físico ni psíquico – que permitiese al orden de cosas recuperarme como súbdito, como persona.

Creo que ya es un poco así: el perseverante y crónico ejercicio de la literatura y el imperio mórbido de una soledad ininterrumpida y patológica endurecen sobre mí un caparazón que aísla y protege (y encierra); y es
volverse un poco insecto, un poco monstruo.

*


(Es natural: la exigencia de la escritura impone quemar el propio cuerpo, junto con todas las imágenes del alma: el escritor nunca sobrevive a su obra: arde en ella como en una oscura hoguera de la que solamente puede devenir en monstruo (alguien que sintió la verdad).)

_____________________

el grabado, de Piranesi (1720 - 1778)

carcere d´invenzioni, plate XIV

5.9.06

la celda impalpable (posmodernidad)


1
Praxis (desespero)


No hay calma, no hay descanso. El aire que respiramos está lleno de imágenes televisivas, de las ondas que captará el televisor y traducirá en la mascarada de la cultura, el aire está infiltrado de voces que buscan desesperadas el teléfono móvil donde encallar (y reiterar allí el vértigo de su nada). El verdadero silencio ha muerto. Somos bombardeados todo el tiempo. No hay calma, no hay descanso. Estas cosas están ahí, interfieren los sueños, median cuando miramos el horizonte ansiando la grieta donde reposa la paz, acurrucada como un raro pájaro herido. Estos instrumentos nos desterraron de nuestro interior, forzándonos a deambular erráticamente por la vacía exterioridad del bullicio de las tandas publicitarias y las avenidas hartas de luces e hinchadas de automóviles que son siempre – y solamente - la propaganda de sí mismos, de esta forma de puro presente – difunta la memoria, aniquilado el músculo del deseo – que adopta la muerte para disfrazar su pezuña. La invisibilidad de estas armas no implica su ausencia. Al contrario, es esta invisibilidad – esta manera de escenificar su desaparición - la que permite que la invasión sea incontestable.
Si nos concentramos, podemos sentir, en el viento de la madrugada, las siluetas insistentes de una cultura agónica que desesperadamente reproduce su grito final, como el eco de los manotazos de un ahogado caprichoso.

2
Teoría (autopsia)

El énfasis posmoderno, la exacerbación de sus gestos y de sus rituales responde a su propia muerte. Porque ya no existe necesita la puesta en escena del escándalo de sus maneras, exagerados hasta la caricatura. Justamente como un cadáver, que, insepulto, ridículamente exhibe las marcas de su deceso; y hiede desde sus heridas una negrura irónica cada vez más profunda. Como no hemos sabido parir una nueva forma de vida, es allí – en ese eco deforme – donde vivimos el simulacro de la vida.
:::

4.2.06

soledad posmo

;


la soledad es
saberse de memoria la arquitectura del edificio de enfrente,

y los horarios
de los camiones de basura,
de los porteros de la cuadra

y de las dos o tres ventanas que todavía tienen luz

cuando es honda la madrugada;

la soledad es
que no sea necesario salir de casa,

es conversar con mi gato
y que mi voz, al principio, me resulte ajena
es
resbalar por los 80 canales de nada

en la televisión;

la soledad es la tinta de mi lapicera,

y las decenas de cuadernos que llené

es despertar en el sofá y saber

que todas las cosas ya empezaron,

es sentir los sonidos del teléfono como el rugido
de un animal feroz y extraño;

la soledad es no saber la diferencia de los días,

es leer cartas viejas,

sí: es leer cartas viejas y que sea inútil responderlas,

es haber aprendido

los movimientos de las sombras de cada mueble de la casa,

es dejarte mensajes en el contestador,
y haber perdido la cuenta de lo cigarrillos que fumé

(la casa volviendose ceniza)

la soledad es escribir textos como éste;

es escribir palabras

con este azul lastimoso;

la soledad

es no recibir ni siquiera spam.

.