la vida es una excusa
(...) Y finalmente Adorno estaba equivocado. Hay poesía después de Auschwitz. ¿Por qué no iba a haberla? ¿Por qué la poesía se detendría ante un par de cuerpos muertos (aun cuando esos cuerpos fuesen millones o millones de millones)? La literatura puede hacerse cargo de todo, de lo que sea. Esa es su perversión más específica. El hombre es el único ser vivo sobre la tierra que necesita historias para vivir. Y así la ficción, que en algún punto llegó para distraernos de la monotonía de la vida, ahora ya no hay nada que no vampirice. No importa la miseria, la masacre, el abismo, las guerras, etc. Todo será relato, todo será escenografía.