30.7.06

secreto




Si alguien quiere guardar un secreto que aprenda a mentir (tarareo de la Pequeña Orquesta Reincidentes, mientras cruzo, ebrio de melancolía, la madrugada, ) Callar no sirve para nada: callar denuncia que hay algo que no se está diciendo: instala la sospecha. Además, para callar (para callar bien) hay que hacer algo. Uno no puede callar simplemente. Tiene que sustituir lo que no dice con algo más que el silencio, porque el silencio ocupa mucho espacio y se delata solo, y al final es como colocarse un énfasis. Hay que hacer algo: estudiar abogacía, ponerse un kiosko, tener un hijo; lo que sea: hay que parecer ocupado. Yo no tuve más remedio que perfeccionar la mentira: escribir este libro. Si escribo este libro – y digo estas cosas – es porque hay cosas que no quiero decir (tal vez una sola). Escribir es una coartada.

___________

el cuadro: Asesino en la alameda;
de Munch

28.7.06

frases para repetir frente al espejo

Me tocó en suerte una época extraña. Cuando es tarde, y entro en una habitación donde hay gente, en lugar de decir "Quisiera morir", hago un gesto civilizado, y digo "Buenas noches".

26.7.06

religión


La ausencia es el principio del mito. Fue necesario que se pierda (se evapore, se eleve, se oculte) el cuerpo del Cristo para hacer de él una Historia (literatura).
No es algo diferente lo que yo hago con los rumores de mis amantes perdidas, hechos de un viento - frígido, gélido - que parece que habla, que está a punto de hablar; y su discurso es como una música blanda, donde la Conciencia derrama sus cavernosas tinieblas y - casi - abre la máscara y delata las apariencias cómodas de mi cuerpo diurno.

La religión es inclinarse sufridamente ante una ausencia alucinada (idealizada), apretando contra el pecho una nostalgia hipotética de cosas que nunca pasaron.

Necesitamos refugiarnos bajo una trama superior. La religión nos ofrece el amparo de una estructura donde insertarnos. Si entramos en ella, estaremos “colocados”, no ya “a la deriva”, solos. No tan popular como el cristianismo, yo me someto a la religión de la nostalgia – la de La Amante Perdida (que es la pena contemporánea donde la angustia metafísica reposa estos días su eternidad) -. Las cosas que digo sobre ella son el evangelio. Las cosas que digo de mí son la oración, - mi plegaria-.

_______________

el cuadro:
Monje a la orilla del mar; Friedrich

24.7.06

Infimos Urbanos; una definición

Detritus
"
Es una parodia al mismo tiempo que una palinodia del arte y de la historia del arte, una parodia de la cultura por ella misma en forma de venganza, característica de la desilusión radical. Es como si el arte, como si la historia, hicieran sus propios basureros y buscaran su redención en los detritus.
"



Baudrillard

23.7.06

aunque

" Yo no soy la clase de persona que diría esto "
*


NO - pequeña orquesta reincidentes

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22.7.06

especulaciones autorreflexivas sobre la ausencia de J.

y es entonces un personaje de novela, un mutilado, un amputado
que se presenta en medio del escenario
y dice:



farsa


A las preguntas “¿por qué tantas palabras?” y “¿por qué no me pego un tiro?” he de decir:

Quiero sentir una vez la pasión en mi vida. Quiero una pena literaria, un amor (un dolor) que amerite una novela. Yo nunca amé a nadie. No busqué las mujeres que deseé (preferí verlas partir, atesorar su imagen): acepté las que fueron llegando; no supe decir que no a las que se quedaban: mi amor tenía la forma de la costumbre. Fui el amado; y no lo fui por virtudes mías, sino apenas porque no supe querer ni supe impedir que me quisieran (aun cuando tantas veces fue una carga). Nunca sufrí penas románticas: abandoné y fui abandonado sin que se trastornasen ni mi salud, ni mi conciencia, ni mi sueño. Entendí que la variedad de cuerpos donde el goce puede educarse, además de guardar una fragancia a tibio vértigo, tenía también un consuelo inmediato para cualquier desatino. La diferencia (la vanidad de la unicidad) inscripta en cada mujer era lo que me llamaba: esa diferencia me seducía como seduce una sirena, pero no me capturaba: por más fascinado que estuviese mi cuerpo – por más apresado – pronto se rendía cautivo del un nuevo canto de una sirena distante; la belleza siempre me ha parecido una condición de la distancia. Lo que me quedaba cerca me hastiaba; tal vez porque yo lo había tocado, (lo había mancillado).
Incluso J.

*

la máscara es el rostro



Al final de cuentas, este diario es – sí – una farsa. Pero que sea una farsa no implica que sea falso. Incluye la parodia de mí mismo. La tematización de mi perversión. Además, a medida que avanzo en la trama – en D., en J., en mí mismo – me voy creyendo la historia. Y la llego a extrañar de verdad, con toda la carne de la noche.
Quiero arder en este cuaderno. Que no haya sentido las cosas antes no me impide sentirlas ahora (sentirlas como ideas, como pensamiento). Decidí dejar de vivir: petrificarme en la ausencia de J. Si ella estuviese conmigo, mi amor sería imposible: se rompería de inmediato porque mi ansia es divina y J., terrestre. Pero su ausencia es celestial (fantasmática); a través de su falta me puedo contactar con todas las hipotéticas emociones que mi hastío me impidió. Necesito vaciar mi alma en las posibilidades de esta distancia. Lo que perdí – lo que no viví a tiempo – quiero que llueva sobre mí, que me asfixie de insomnio, que me destroce las puntas de las plumas convulsionadas sobre el cuaderno.
Por eso no puedo pegarme un tiro. Un tiro es el final de la farsa, es el territorio de la verdad. Y la verdad es, como lo exhiben Unamuno o Antonioni, una cuestión democrática. La verdad es siempre la verdad de los otros. Yo elijo sostenerme dentro de la farsa, porque solo allí puedo mirar el rostro terrible de las cosas, puedo enfrentar el vacío que impera sobre mi vida, mis días, mis cosas. Sólo allí se construye, con cada episodio, el paisaje cierto de mi alma, que se busca y se lastima para descubrirse y parirse en un mismo y sangriento acto.

No me divierto. No lo hago como un demiurgo que conduce los hilos de la trama: lo hago como un personaje de novela que no sabe que está en una novela, y padece los caprichos del destino, sometido a los vaivenes de la literatura.

*



y después las luces bajan
y detrás ya no queda nadie (palpable oscuridad)
como quien ha dado vuelta una hoja de un libro
y la encuentra vacía



21.7.06

súcubos




*



El problema de decir yo es que inmediatamente el otro (el oyente, el espectador, el lector) se transforma en un proyecto de psicólogo, una máquina interpretante atenta a reconocer en mi discurso (mis cosas no dichas, mis titubeos, mis énfasis, mis repeticiones, mi adjetivación) los signos de la verdad que yo – sabiéndola o no – oculto; me vuelvo – con mi lenguaje – un cadáver pronto a su autopsia: todo lo que dije me traiciona: empieza a ser el instrumento con el cual soy abierto (cortado, mutilado, despedazado) para que, observando las partes sueltas de mí mismo, puedan comprender – rompiéndola - cómo funcionaba la maquinaria.
Decir
yo es comenzar una novela policial.



*

10.7.06

la imagen delata la nada (de la que la palabra es una coartada, una repetición distractiva)

la memoria


*


Lo que precisamente Debret Viana no tiene - justo ahora, justo aquí - son palabras. Las que tenía ya no le sirven para decirse (para seducir, para reclamar lo único: ser querido); las que tenía solamente reiteran los juegos antiguos. Las actuales, las que quedan, se agotan entre las páginas de una novela que se bifurca, que deambula nocturnamente detrás de sus párpados, todo el día. Si alguna le sobra, la usa para comprar algo en el supermercado, o atender el teléfono (esas palabras son un lujo: no siempre las puede costear).
En un período tan seco, lo que sobran son imagenes. No es Infimos Urbanos el lugar para dejar que caigan, pero al menos es preciso dejar el aviso: hay fotografías que dicen lo que por ahora no tiene palabras: se cuelgan (ahora sí) aquí: Anatomía de los pasos solo. Adolescen de un caracter abstracto, desencarnado. Es justo por eso que hablan (que gritan). Son muchas - asfixiantes -; y de a poco las iré arrimando. Resulta necesario parir un nuevo vínculo con la palabra: creo que a través de espectros es un buen camino.


*



4.7.06

historia de amor lejana



"
Una vez un hombre y una mujer, profundamente enamorados uno del otro, no tenían sino su amor en sus cabezas. ¿Qué pasó entonces? Alguna cosa insignificante le hizo tomar aversión por esa existencia y (la mujer) partió, dejando este poema escrito sobre un objeto:



Si me alejo
Es porque mi corazón es volátil,
Se dirá.
Más es porque el ánimo de los esposos
El mundo no conoce.




Escrito que hubo esos versos, ella partió. Al ver aquellas palabras (dejadas por su mujer), el hombre no lograba recordar qué cosa la había podido herir tanto, y lloró amargamente. Fue hastael portal para ver hacia qué dirección había ido, miró a la derecha y a la izquierda, pero no la divisó. Entonces entró, y compuso estos versos:




Sin ningún valor
Era nuestra relación.
¿Durante meses y años
He vivido yo
en una falsa unión?




Permaneció con los ojos perdidos en el vacío, luego escribió:



Mi mujer...pues bien...
¿Pensará ella en mí?
Por mi parte,
Su imagen tan bella
De mi vista no se aparta.




Mucho tiempo después, la mujer pensaba (en el pasado) y se sentía desdichada. Le envió al hombre esto:




Ahora (ya es tarde)
Pero, semillas
De hierba del olvido
En vuestro corazón
Quisiera no haber sembrado.



El respondió:




Si al menos supieras
Que haces crecer (en tu corazón)
La hierba del olvido
Sabría que me amabas.



Entonces sus relaciones fueron todavía mejores que en el pasado. El hombre:




¿Ella no me olvidará?
Piensa mi corazón
Preso por la duda.
Más que en el pasado
Yo estoy apenado.



Ella contestó:



Las nubes
que se elevan en el cielo
No dejan rastro.
Así como ellas yo
Cosa efímera soy.




Así se hablaban entre ellos. Sin embargo, como cada uno por su lado se había unido con otra persona, volvieron a ser mutuamente extraños.

"
___________


cuento XXI de Los Cuentos de Ise,
de Ariwara No Narihira
(siglo X)




1.7.06

Paréntesis mundial: a por el suicidio de Pekerman



Infimos Urbanos abandona la poesía, la densa prosa, el hedor a sombra y muerte, la interlocución de la soledad y demás pavadas para meterse
por una vez,
en un tema importante

________



URGENTE




Debret Viana, y la administración de Infimos urbanos, lanzan un plebiscito que pretende hacer un uso justo y atemperado de las potencias de la democracia, tan dormidas y desfallencientes en un país mecido por la apatía, la pasividad.



Se ruega a todo aquel que piense que la derrota del equipo argentino - y su consecuente eliminación de la copa del mundo - se han dado GRACIAS a la participación inequívoca de la COBARDÏA e INCAPACIDAD (táctica, estratégica, conceptual, mental, lógica) de su director técnico, Pekerman, que a su vez es el responsable determinante de la prematuro hundimiento del equipo argentino, que tuvo que lidiar con un técnico que fraguaba todos los méritos que el talento individual lograba producir (méritos que le permitieron acceder hasta los cuartos de final A PESAR de las abominables intervenciones del Hombre Peker); y que por ende les parezca sensato reclamar el SUICIDIO del ya nombrado entrenador bajo los cargos de TRAICION a una TRADICION futbolística ESTËTICA y OFENSIVA, - y no la mariconeada con la que se empecinó en insistir- envíen un correo electrónico a





Si se llega a la cifra de 500.000 firmantes, habremos de pedir, ante el estado nacional, que se haga efectivo al SUICIDIO inmediato del Hombre Peker. Se trata de una medida por completo democrática, que, entendemos, habrá de favorecer la estética del fútbol que este señor, con su deplorable uso del coraje, ha mancillado.



Gracias a un superlativo esfuerzo de producción estos mails serán contabilizados por mecanismos de alta tecnología, compuestos por dos monos, un adoquín y 47 belgas en bermudas.


Para reconstituir la imagen de un fútbol nacional bello es IMPRESCINDIBLE la aniquilación de un señor (el Hombre Peker) que ha conseguido malograr la potencialidad de la materia prima que tuvo a disposición, produciendo un espectáculo VERGONZOSO para cualquier amante del buen fobal.





Se agradece la colaboración de los participantes.



Todo sea porque la belleza del fútbol no quede demacrada por las mezquindades de la cobardía

.


Debret Viana

________________

30.6.06

civilización (máscaras)

Me tocó en suerte una época extraña. Cuando es tarde, y entro en una habitación donde hay gente, en lugar de decir "Quisiera morir", hago un gesto civilizado, y digo "Buenas noches".

_______





27.6.06

cómo se escribe un diario íntimo

"
Puedo salvar el Diario con la sola condición de trabajarlo a muerte, hasta el fondo de la fatiga extrema, como un Texto más o menos imposible: trabajo al término del cual es muy posible que el Diario así llevado ya no se parezca en absoluto a un Diario.
"

Délibération;
Barthes

24.6.06

arritmia (La Histeria)

No. Nadie habrá de salvarme. Nadie interrumpirá mi contacto exacerbado con lo más pulido de mi angustia: he descubierto cómo ocultarla; cómo hacerla desaparecer ante su misma apariencia - justamente: con la puesta en escena de sí misma -. Me bastó recordar la carta robada de Poe: sencillamente no tengo que fingir nada, sublimar nada, codificar nada. Hay que enfatizar sus muecas. Si mantengo mi cara demacrada, mis ropas vencidas, la mirada triste y cansina y todo el repertorio de gestos que denotan mi condición de desamparado (homeless íntimo), nadie podrá creerme (están demasiado acostumbrados - encandilados -al espectáculo como para desentrañarlo - despertar -), y estaré a salvo de la caridad ajena.
Estoy, después de todo, hecho una caricatura: ¿quién me tomaría en serio? En el mundo, todo lo que no es pose - pornografía, hiperviolencia - es inverosímil: las expresiones más humanas del hombre no llegamos a creerlas (el homicidio, la soledad, el miedo que desfigura, la traición elaborada, el hastío de las horas idénticas, etc). Vivimos en una burbuja precaria donde la escena se limita a ciertas performances prefijadas. Todo lo que desborde esos moldes no será asimilado más que por el desconcierto, la sorpresa, y catalogado de inmediato como otredad; pero no por eso todos esos residuos (los detritus del simulacro de la vida) que el ojo adiestrado desaprendió a distinguir dejan de ser LA verdad: lo que tenemos de cierto – todavía-, de inalienado . Como yo vivo en la verdad (la verdad kafkiana), no soy recuperable. De tanto insistir se me han torcido las vértebras hasta volverme incapaz de seguir el ritmo del cotidiano.

*

Y si todo esto no bastase - mi absoluta descabellada sinceridad para tornarme incomprensible, extraviado -, tengo este diario. La perseverancia en la escritura me asemeja progresivamente a un monstruo. Pero también desplaza a la verdad - la destierra -, y la transforma en ficción. La ficción justifica todo, lo exonera todo (ser ficticio es una de las formas de la redención). La ficción irrealiza todo este conflicto - lo estetiza, lo diluye -: vincula todo lo que estos textos exhiben - toda la mugre, toda la desolación - a una música vertida de mi imaginación: la imaginacón violenta, lasciva, única (!) del autor, el artista (que vive en la tensión de una eterna batalla: domina o es dominado por lo que crea; o crea los nombres con los que señala y organiza las potencias intangibles que lo dominan). Aunque gritase que todo (Todo, TODO) es cierto, nunca me creerían. ¿Cuánto demora mi prosa, mi cada palabra vertida en volverse una pieza ronca del museo de las ficciones estériles; sonido roto disperso entre los vientos? Estoy a salvo.

**


the cure - this is a lie

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the cure


music song lyrics

20.6.06

the shapes beyond reason are devouring, are devouring




The woods are lovely, dark and deep,
but i have promises to keep,
and miles to go before I sleep,
and miles to go before I sleep.

Robert Frost
***

17.6.06

exactitud de los espejos abruptos

Llovía. Salí a la calle a sentir las gotas. Heladas. En un charco busqué mi reflejo, acribillado por las gotas de agua - violentas, grises -. Era como un espejo roto; un espejo improvisado rompiendose infinitamente, astillándose sin llegar a quebrarse. Pensé: mi biografía.

14.6.06

paralelamente

haikus nuevos en Las aguas etéreas;

como, por ejemplo:



...
.
todo delira
impunemente. Kafka
nos está soñando.
.
...
elo


y fotos nuevas en Anatomía de los pasos solo

como, por ejemplo:



*
porque hay vida fuera de Infimos Urbanos.
__________________

y, para finalizar el combo estético, al mismo precio agregamos este tema de Debret Viana, intitulado "Buuu" (en homenaje al gran William Buuuu)



buuu.WAV
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*

12.6.06

intimacy




dar lástima



Distraídamente releo algunos fragmentos de este diario (más que nada porque me sorprende que lleve tantas hojas, que nada se resuelva) y me parece vislumbrar algo como una trama oculta, y un tanto perversa. Los fragmentos, de una manera u otra, exhiben un dolor, un desacomodo, una anomalía, y, a través de estas cosas, yo (este personaje que me volví que dice <yo> en estas páginas) pretendo rotularme inocente, como si la puesta en escena de mi congoja fuera suficiente para evidenciar que este dolor es injusto, que soy (que ese que escribe es) víctima (del destino, de D., de mi sensibilidad, del discurso amoroso, del pasado, de los otros, de lo demás, de la organización sentimental del mundo; en fin: de algo, de todo).

Me pregunto: sufrir, decir me duele, ¿significa siempre dar lástima?

No lo sé: tal vez haya que sufrir, pero no utilizar el lenguaje para comunicarlo. Tal vez haya que no decirlo nunca, o decirlo rebuscadamente. No dejarle otra alternativa al otro más que ver que sufrimos, pero siempre poder decir yo no dije nada.

No lo sé. En todo caso, Nietzsche me delata (hay que “frustrar al dolor de su inocencia)”.

*

del fragmento autobiográfico


Por algún motivo, me contenta desenmascarar ese propósito secreto que lentamente iba perpetrando mi escritura. Bien sé que he elegido un instrumento complejo, sinuoso: es mediante la escritura que abro mi pasado, mi alma. Sé que no puedo dominarlo: que me ofrece la apariencia de que soy yo el que lo está usando. Sé que tengo que cuidarme mucho: cuidarme de (como ahora) no estar diciendo otras cosas que las que quise, cuidarme de no falsear, cuidarme de no mentir (es decir, de mentir bien), cuidarme de decir una verdad relativa, una verdad que no me destruya, cuidarme - sobre todo - de que todas estas palabras no se vuelvan, de repente, literatura.
Tuve que afinar este instrumento, tuve que trabajarlo y extenderlo. Pero hay un punto en que parece que las cosas son más sencillas, que fluyen. Justamente ahí es cuando es preciso estar atento. Si esto fuese ficción, toda traición podría hallar su justificación estética. Como no lo es, tengo que mantener una estricta vigilancia de lo que escribo, y, más que nada, de lo que ya escribí (que enloquece, se combina con otros fragmentos y acaba por engendrar una maquinaria que se volvería contra mí de inmediato, me devoraría). Me resulta cansador: pocas cosas tan arduas como releer episodios hostiles de nuestro pasado, repasarlos una y otra vez. El pasado es caudaloso, pero descreo de su fertilidad. Lo que pueda salir de allí, salvando las ficciones, tienen impresa cierta indignidad.

*

9.6.06

Infimos Urbanos: la administración del deshecho

"
(...) Es una parodia al mismo tiempo que una palinodia del arte y de la historia del arte, una parodia de la cultura por ella misma en forma de venganza, característica de la desilusión radical. Es como si el arte, como si la historia, hicieran sus propios basureros y buscaran su redención en los detritus.
"



Baudrillard
Duelo

6.6.06

el demiurgo




*


El recuerdo azaroso de algunas pequeñas cosas que pasamos juntos me obliga a redimir todo el tiempo compartido. Supongo que tiene que ver con lo defectuoso, casi parapléjico, de mi presente. Veo, con estos ojos hundidos de naufragio, hacia atrás, y las cosas me parecen resplandecer con una luz que mientras ocurrieron no tenían. No importa. La nostalgia es algo que he padecido siempre, incluso mientras las cosas por las que sentía nostalgia todavía estaban conmigo.





*


Pienso: lo que nos unió – alguna vez – fue tan casual, como aquello que nos separó. Hay una magia que no llego a comprender, y es la del absoluto caos al que estamos todos librados. Si sufro, no es tanto por el paso del tiempo, por la ausencia de L., por la cadencia insípida de mis días. Si sufro, es porque anhelo un sentido para las cosas que me pasaron. Con la literatura, ese sentido lo invento. Con mi vida, no. Ni lo encuentro por ningún lado. Tal vez estaba, tal vez mientras yo vivía, el sentido existía, pero cuando retrocedí para buscarlo, como Orfeo, desapareció.

*

Puedo decir: L. no era L. Yo nunca quise a L. sino a una imagen que yo había construido sobre L., un bellísimo fantasma que yo tramé con mis miedos, ansiedades y necesidades, que casualmente reposé sobre el moreno cuerpo de L.
Y si digo esto, ¿qué? ¿Me ayuda? ¿Me sirve? ¿Me exonera, me redime?
Nada.
Si digo esto es la confirmación de mi soledad. No naufragó mi relación con L., naufragó mi relación con el universo. Tejí un espectro a mi medida, y aun así fallé.
Ni siquiera a mí mismo pude amarme.

*

Ni siquiera a esa creación mía pude retener a mi lado. Hasta de mi delirio fui desertado.

*




Como en las últimas líneas de estos versos japoneses (tankas) del siglo IX:

Ni en la realidad
Ni en el sueño
Yo te encontré.


*

El punto es: no importa a través de qué estructura mire mi vida; siempre podré lograr frases desalentadoras, tristes.


***

3.6.06

( )

Debret Viana promete: ni bien organicemos la tristeza, el desamparo, el frío y la melancolía, terminamos la novela.

1.6.06

la nostalgia





Una vez un hombre que había estado relacionado con una mujer le envió, años más tarde, estas palabras:




!Si del pasado
Anudar pudiera el hilo
Y hacer que volviera hoy
El tiempo que fue!




Estas fueron sus palabras, pero es de creer que la mujer no se ocupó más de él.








Cuento XXXII de Los Cuentos de Ise,
de Ariwara No Narihira (siglo X)

__________________



30.5.06

las aguas etéreas

0
Entonces finalmente se inaugura el blog de haikus. Es un proyecto que a Debret Viana apenas le toca apadrinar, pero habrá de conformar un reposo de Infimos Urbanos, un sitio suave, aéreo. Se llamará Las Aguas Etéreas; y todavía está en pañales. Se espera que con Anatomía de los pasos solos, se genere una suerte de maquinaria. Pero toda expectativa es pretenciosa. Al menos sirva este nuevo espacio de excusa que justifique la poca prosa de Debret Viana, ocupadísimo en la delicada construcción del nuevo blog.


principio




1
La vanidad me hace pensar que él sabía que yo era un escritor, que me había leído y por eso me eligió para entregarme su manuscrito. No es algo que pueda saber. Por lo que me consta, pudo haberselo entregado al primer desconocido que encontró. Tal vez mi recepción obedecía a un calculado juego. Tal vez ya estaban coordinados los pasos siguientes, que juzgué míos. Tal vez ni siquiera eran sus versos: ese cuaderno pasaba ritualmente de mano en mano. Esa tarde no cruzamos una sola palabra. Se acercó a mi mesa, dejó junto a la tasa de café su cuadernito de tapas azules, y desapareció. Pensé, en un principio, que era un vendedor de artesanías. El cuadernito me parecía bonito, lo tomé y ví como pasaba junto a la ventana el muchacho, perdiéndose. Abrí el cuaderno, y noté que estaba todo escrito. Una letra apurada, desprolija. Azul. Eran haikus.
2
Después de haber leído los haikus del muchacho, pensé que era un poco injusto que el circuito se acabase así. No sabía su nombre, ni tenía modo de dar con él. Pregunté al mozo: jamás lo había visto. Quedé sin poder replicar sobre su trabajo. Ahí fue cuando se me ocurrió crear un blog, subir sus sutiles ejercicios literarios. Desconozco con qué propósito. Me basta saber que es una bella historia. Prefiero ser el puente de estos versos, que el lugar donde encallan.
3
De los haikus puedo decir que algunos no están mal. La mayoría no obedece a la métrica establecida por el lejano oriente, pero andan cerca. Algunos simplemente parecen aforismos baratos. Pocos cumplen la sentencia de Basho: capturar el aquí y el ahora. Son más de 400 (no los conté). No publicaré todos de inmediato. Guardaré algunos en el cuaderno todavía, y cada tanto iré revelando - y consecuentemente perdiendo - algún otro. No me parece celoso pretender guardarme un par para mí.
*
___________________

28.5.06

génesis del monstruo (la celebridad)




En las últimas semanas, a Debret Viana lo han acusado de:


  • soberbio


  • egocéntrico


  • solemne


  • tanguero


  • vanidoso


  • aburrida y tenebrosamente enciclopédico


  • mujeriego


  • perverso
  • liliputiense mental
  • choto
  • burgués

  • incapaz de vivir


  • quejoso


  • trasnochado


  • complejo


  • autobiográfico


  • preciosista


  • cínico


  • narcisista


  • difícil


  • hinchapelotas


  • elitista


  • oscuro


  • vago


  • malísimo


  • desmesurado


  • irreal


  • lacaniano


  • anarquista


  • caprichoso


  • antirevolucionario


  • vejete


  • absurdo


  • denso


  • bohemio


  • hostil


  • infantil


  • byroniano (ojalá)


  • mimado


  • manipulador


  • (hacerse el) banana (!)


  • manipulador


  • falseador


  • puto


  • esquizofrénico


  • snob


  • obsesivo


  • triste a sueldo


  • amargo


  • carente de compromiso social


  • neurasténico

(si me olvido alguno, sientanse, amables lectores, invitados a colaborar)

________
Fin de etapa:
tercer paso concretado: el monstruo ha sido legitimado socialmente (se habla de él - contradictoria y desmesuradamente; ergo, existe).

27.5.06

juguete

"
Siempre hay un momento en que el calígrafo renuncia al significado de las palabras para ocuparse sólo de su disfraz, y reclama para sí el derecho a no saber nada, a no entender nada, a dibujar serenamente una incompresible lengua extranjera.
"

De Santis
El calígrafo de Voltaire

26.5.06

hemingway al revés

Vano es coordinar las miradas a mi capricho - que tiene voluntades endebles, direcciones furtivas y ansias violentas, infantiles -. No tengo la fuerza como para sostener los márgenes de mi escritura. Los que beban mi tinta después de mí degustarán un color que yo no sentí: lo que sentí es como brisa que despeina el pelo de una manera irrecuperable: mi caligrafía tiene el signo de esa ausencia. Batallar la sentencia de la mirada del otro es una empresa desdichada. Si el lector prefiere, estas cosas me pasaron. Si el lector quiere, cada vez que digo "yo" estoy hablando de mí. Acaso yo sea esta máscara adicta al soliloquio. Al final de cuentas, lo único que se escribe es autobiografía.

____________


las palabras - paez

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25.5.06

el arte la verdad

"
¿Para qué sirven las novelas?
¿Para qué sirven? Hombres hipócritas y perversos - porque sólo ustedes hacen esta ridícula pregunta -, sirve para pintarlos tal como son, individuos orgullosos que quieren sustraerse a la pluma porque temen sus efectos. La novela es, si es posible llamarla así, el cuadro de las costumbres seculares, y tan esencial como la historia para el filósofo que aspira conocer al hombre, porque sólo lo describe cuando se lo permite y entonces ya no es él; la ambición, el orgullo cubren su frente con una máscara que sólo representa esas dos pasiones. La pluma de la novela, al contrario, lo toma desde el interior, lo toma cuando se quita esa máscara y la esboza de una manera más interesante y, al mismo tiempo, mucho más verdadera; esa es la utilidad de las novelas. Ustedes, a los que no les gustan son sólo censores fríos, y se parecen al lisiado que decía "¿para qué se hacen retratos?"
"
SADE
- Ideas sobre la Novela -