10.7.06

la imagen delata la nada (de la que la palabra es una coartada, una repetición distractiva)

la memoria


*


Lo que precisamente Debret Viana no tiene - justo ahora, justo aquí - son palabras. Las que tenía ya no le sirven para decirse (para seducir, para reclamar lo único: ser querido); las que tenía solamente reiteran los juegos antiguos. Las actuales, las que quedan, se agotan entre las páginas de una novela que se bifurca, que deambula nocturnamente detrás de sus párpados, todo el día. Si alguna le sobra, la usa para comprar algo en el supermercado, o atender el teléfono (esas palabras son un lujo: no siempre las puede costear).
En un período tan seco, lo que sobran son imagenes. No es Infimos Urbanos el lugar para dejar que caigan, pero al menos es preciso dejar el aviso: hay fotografías que dicen lo que por ahora no tiene palabras: se cuelgan (ahora sí) aquí: Anatomía de los pasos solo. Adolescen de un caracter abstracto, desencarnado. Es justo por eso que hablan (que gritan). Son muchas - asfixiantes -; y de a poco las iré arrimando. Resulta necesario parir un nuevo vínculo con la palabra: creo que a través de espectros es un buen camino.


*



4.7.06

historia de amor lejana



"
Una vez un hombre y una mujer, profundamente enamorados uno del otro, no tenían sino su amor en sus cabezas. ¿Qué pasó entonces? Alguna cosa insignificante le hizo tomar aversión por esa existencia y (la mujer) partió, dejando este poema escrito sobre un objeto:



Si me alejo
Es porque mi corazón es volátil,
Se dirá.
Más es porque el ánimo de los esposos
El mundo no conoce.




Escrito que hubo esos versos, ella partió. Al ver aquellas palabras (dejadas por su mujer), el hombre no lograba recordar qué cosa la había podido herir tanto, y lloró amargamente. Fue hastael portal para ver hacia qué dirección había ido, miró a la derecha y a la izquierda, pero no la divisó. Entonces entró, y compuso estos versos:




Sin ningún valor
Era nuestra relación.
¿Durante meses y años
He vivido yo
en una falsa unión?




Permaneció con los ojos perdidos en el vacío, luego escribió:



Mi mujer...pues bien...
¿Pensará ella en mí?
Por mi parte,
Su imagen tan bella
De mi vista no se aparta.




Mucho tiempo después, la mujer pensaba (en el pasado) y se sentía desdichada. Le envió al hombre esto:




Ahora (ya es tarde)
Pero, semillas
De hierba del olvido
En vuestro corazón
Quisiera no haber sembrado.



El respondió:




Si al menos supieras
Que haces crecer (en tu corazón)
La hierba del olvido
Sabría que me amabas.



Entonces sus relaciones fueron todavía mejores que en el pasado. El hombre:




¿Ella no me olvidará?
Piensa mi corazón
Preso por la duda.
Más que en el pasado
Yo estoy apenado.



Ella contestó:



Las nubes
que se elevan en el cielo
No dejan rastro.
Así como ellas yo
Cosa efímera soy.




Así se hablaban entre ellos. Sin embargo, como cada uno por su lado se había unido con otra persona, volvieron a ser mutuamente extraños.

"
___________


cuento XXI de Los Cuentos de Ise,
de Ariwara No Narihira
(siglo X)




1.7.06

Paréntesis mundial: a por el suicidio de Pekerman



Infimos Urbanos abandona la poesía, la densa prosa, el hedor a sombra y muerte, la interlocución de la soledad y demás pavadas para meterse
por una vez,
en un tema importante

________



URGENTE




Debret Viana, y la administración de Infimos urbanos, lanzan un plebiscito que pretende hacer un uso justo y atemperado de las potencias de la democracia, tan dormidas y desfallencientes en un país mecido por la apatía, la pasividad.



Se ruega a todo aquel que piense que la derrota del equipo argentino - y su consecuente eliminación de la copa del mundo - se han dado GRACIAS a la participación inequívoca de la COBARDÏA e INCAPACIDAD (táctica, estratégica, conceptual, mental, lógica) de su director técnico, Pekerman, que a su vez es el responsable determinante de la prematuro hundimiento del equipo argentino, que tuvo que lidiar con un técnico que fraguaba todos los méritos que el talento individual lograba producir (méritos que le permitieron acceder hasta los cuartos de final A PESAR de las abominables intervenciones del Hombre Peker); y que por ende les parezca sensato reclamar el SUICIDIO del ya nombrado entrenador bajo los cargos de TRAICION a una TRADICION futbolística ESTËTICA y OFENSIVA, - y no la mariconeada con la que se empecinó en insistir- envíen un correo electrónico a





Si se llega a la cifra de 500.000 firmantes, habremos de pedir, ante el estado nacional, que se haga efectivo al SUICIDIO inmediato del Hombre Peker. Se trata de una medida por completo democrática, que, entendemos, habrá de favorecer la estética del fútbol que este señor, con su deplorable uso del coraje, ha mancillado.



Gracias a un superlativo esfuerzo de producción estos mails serán contabilizados por mecanismos de alta tecnología, compuestos por dos monos, un adoquín y 47 belgas en bermudas.


Para reconstituir la imagen de un fútbol nacional bello es IMPRESCINDIBLE la aniquilación de un señor (el Hombre Peker) que ha conseguido malograr la potencialidad de la materia prima que tuvo a disposición, produciendo un espectáculo VERGONZOSO para cualquier amante del buen fobal.





Se agradece la colaboración de los participantes.



Todo sea porque la belleza del fútbol no quede demacrada por las mezquindades de la cobardía

.


Debret Viana

________________

30.6.06

civilización (máscaras)

Me tocó en suerte una época extraña. Cuando es tarde, y entro en una habitación donde hay gente, en lugar de decir "Quisiera morir", hago un gesto civilizado, y digo "Buenas noches".

_______





27.6.06

cómo se escribe un diario íntimo

"
Puedo salvar el Diario con la sola condición de trabajarlo a muerte, hasta el fondo de la fatiga extrema, como un Texto más o menos imposible: trabajo al término del cual es muy posible que el Diario así llevado ya no se parezca en absoluto a un Diario.
"

Délibération;
Barthes

24.6.06

arritmia (La Histeria)

No. Nadie habrá de salvarme. Nadie interrumpirá mi contacto exacerbado con lo más pulido de mi angustia: he descubierto cómo ocultarla; cómo hacerla desaparecer ante su misma apariencia - justamente: con la puesta en escena de sí misma -. Me bastó recordar la carta robada de Poe: sencillamente no tengo que fingir nada, sublimar nada, codificar nada. Hay que enfatizar sus muecas. Si mantengo mi cara demacrada, mis ropas vencidas, la mirada triste y cansina y todo el repertorio de gestos que denotan mi condición de desamparado (homeless íntimo), nadie podrá creerme (están demasiado acostumbrados - encandilados -al espectáculo como para desentrañarlo - despertar -), y estaré a salvo de la caridad ajena.
Estoy, después de todo, hecho una caricatura: ¿quién me tomaría en serio? En el mundo, todo lo que no es pose - pornografía, hiperviolencia - es inverosímil: las expresiones más humanas del hombre no llegamos a creerlas (el homicidio, la soledad, el miedo que desfigura, la traición elaborada, el hastío de las horas idénticas, etc). Vivimos en una burbuja precaria donde la escena se limita a ciertas performances prefijadas. Todo lo que desborde esos moldes no será asimilado más que por el desconcierto, la sorpresa, y catalogado de inmediato como otredad; pero no por eso todos esos residuos (los detritus del simulacro de la vida) que el ojo adiestrado desaprendió a distinguir dejan de ser LA verdad: lo que tenemos de cierto – todavía-, de inalienado . Como yo vivo en la verdad (la verdad kafkiana), no soy recuperable. De tanto insistir se me han torcido las vértebras hasta volverme incapaz de seguir el ritmo del cotidiano.

*

Y si todo esto no bastase - mi absoluta descabellada sinceridad para tornarme incomprensible, extraviado -, tengo este diario. La perseverancia en la escritura me asemeja progresivamente a un monstruo. Pero también desplaza a la verdad - la destierra -, y la transforma en ficción. La ficción justifica todo, lo exonera todo (ser ficticio es una de las formas de la redención). La ficción irrealiza todo este conflicto - lo estetiza, lo diluye -: vincula todo lo que estos textos exhiben - toda la mugre, toda la desolación - a una música vertida de mi imaginación: la imaginacón violenta, lasciva, única (!) del autor, el artista (que vive en la tensión de una eterna batalla: domina o es dominado por lo que crea; o crea los nombres con los que señala y organiza las potencias intangibles que lo dominan). Aunque gritase que todo (Todo, TODO) es cierto, nunca me creerían. ¿Cuánto demora mi prosa, mi cada palabra vertida en volverse una pieza ronca del museo de las ficciones estériles; sonido roto disperso entre los vientos? Estoy a salvo.

**


the cure - this is a lie

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the cure


music song lyrics

20.6.06

the shapes beyond reason are devouring, are devouring




The woods are lovely, dark and deep,
but i have promises to keep,
and miles to go before I sleep,
and miles to go before I sleep.

Robert Frost
***

17.6.06

exactitud de los espejos abruptos

Llovía. Salí a la calle a sentir las gotas. Heladas. En un charco busqué mi reflejo, acribillado por las gotas de agua - violentas, grises -. Era como un espejo roto; un espejo improvisado rompiendose infinitamente, astillándose sin llegar a quebrarse. Pensé: mi biografía.

14.6.06

paralelamente

haikus nuevos en Las aguas etéreas;

como, por ejemplo:



...
.
todo delira
impunemente. Kafka
nos está soñando.
.
...
elo


y fotos nuevas en Anatomía de los pasos solo

como, por ejemplo:



*
porque hay vida fuera de Infimos Urbanos.
__________________

y, para finalizar el combo estético, al mismo precio agregamos este tema de Debret Viana, intitulado "Buuu" (en homenaje al gran William Buuuu)



buuu.WAV
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*

12.6.06

intimacy




dar lástima



Distraídamente releo algunos fragmentos de este diario (más que nada porque me sorprende que lleve tantas hojas, que nada se resuelva) y me parece vislumbrar algo como una trama oculta, y un tanto perversa. Los fragmentos, de una manera u otra, exhiben un dolor, un desacomodo, una anomalía, y, a través de estas cosas, yo (este personaje que me volví que dice <yo> en estas páginas) pretendo rotularme inocente, como si la puesta en escena de mi congoja fuera suficiente para evidenciar que este dolor es injusto, que soy (que ese que escribe es) víctima (del destino, de D., de mi sensibilidad, del discurso amoroso, del pasado, de los otros, de lo demás, de la organización sentimental del mundo; en fin: de algo, de todo).

Me pregunto: sufrir, decir me duele, ¿significa siempre dar lástima?

No lo sé: tal vez haya que sufrir, pero no utilizar el lenguaje para comunicarlo. Tal vez haya que no decirlo nunca, o decirlo rebuscadamente. No dejarle otra alternativa al otro más que ver que sufrimos, pero siempre poder decir yo no dije nada.

No lo sé. En todo caso, Nietzsche me delata (hay que “frustrar al dolor de su inocencia)”.

*

del fragmento autobiográfico


Por algún motivo, me contenta desenmascarar ese propósito secreto que lentamente iba perpetrando mi escritura. Bien sé que he elegido un instrumento complejo, sinuoso: es mediante la escritura que abro mi pasado, mi alma. Sé que no puedo dominarlo: que me ofrece la apariencia de que soy yo el que lo está usando. Sé que tengo que cuidarme mucho: cuidarme de (como ahora) no estar diciendo otras cosas que las que quise, cuidarme de no falsear, cuidarme de no mentir (es decir, de mentir bien), cuidarme de decir una verdad relativa, una verdad que no me destruya, cuidarme - sobre todo - de que todas estas palabras no se vuelvan, de repente, literatura.
Tuve que afinar este instrumento, tuve que trabajarlo y extenderlo. Pero hay un punto en que parece que las cosas son más sencillas, que fluyen. Justamente ahí es cuando es preciso estar atento. Si esto fuese ficción, toda traición podría hallar su justificación estética. Como no lo es, tengo que mantener una estricta vigilancia de lo que escribo, y, más que nada, de lo que ya escribí (que enloquece, se combina con otros fragmentos y acaba por engendrar una maquinaria que se volvería contra mí de inmediato, me devoraría). Me resulta cansador: pocas cosas tan arduas como releer episodios hostiles de nuestro pasado, repasarlos una y otra vez. El pasado es caudaloso, pero descreo de su fertilidad. Lo que pueda salir de allí, salvando las ficciones, tienen impresa cierta indignidad.

*

9.6.06

Infimos Urbanos: la administración del deshecho

"
(...) Es una parodia al mismo tiempo que una palinodia del arte y de la historia del arte, una parodia de la cultura por ella misma en forma de venganza, característica de la desilusión radical. Es como si el arte, como si la historia, hicieran sus propios basureros y buscaran su redención en los detritus.
"



Baudrillard
Duelo

6.6.06

el demiurgo




*


El recuerdo azaroso de algunas pequeñas cosas que pasamos juntos me obliga a redimir todo el tiempo compartido. Supongo que tiene que ver con lo defectuoso, casi parapléjico, de mi presente. Veo, con estos ojos hundidos de naufragio, hacia atrás, y las cosas me parecen resplandecer con una luz que mientras ocurrieron no tenían. No importa. La nostalgia es algo que he padecido siempre, incluso mientras las cosas por las que sentía nostalgia todavía estaban conmigo.





*


Pienso: lo que nos unió – alguna vez – fue tan casual, como aquello que nos separó. Hay una magia que no llego a comprender, y es la del absoluto caos al que estamos todos librados. Si sufro, no es tanto por el paso del tiempo, por la ausencia de L., por la cadencia insípida de mis días. Si sufro, es porque anhelo un sentido para las cosas que me pasaron. Con la literatura, ese sentido lo invento. Con mi vida, no. Ni lo encuentro por ningún lado. Tal vez estaba, tal vez mientras yo vivía, el sentido existía, pero cuando retrocedí para buscarlo, como Orfeo, desapareció.

*

Puedo decir: L. no era L. Yo nunca quise a L. sino a una imagen que yo había construido sobre L., un bellísimo fantasma que yo tramé con mis miedos, ansiedades y necesidades, que casualmente reposé sobre el moreno cuerpo de L.
Y si digo esto, ¿qué? ¿Me ayuda? ¿Me sirve? ¿Me exonera, me redime?
Nada.
Si digo esto es la confirmación de mi soledad. No naufragó mi relación con L., naufragó mi relación con el universo. Tejí un espectro a mi medida, y aun así fallé.
Ni siquiera a mí mismo pude amarme.

*

Ni siquiera a esa creación mía pude retener a mi lado. Hasta de mi delirio fui desertado.

*




Como en las últimas líneas de estos versos japoneses (tankas) del siglo IX:

Ni en la realidad
Ni en el sueño
Yo te encontré.


*

El punto es: no importa a través de qué estructura mire mi vida; siempre podré lograr frases desalentadoras, tristes.


***

3.6.06

( )

Debret Viana promete: ni bien organicemos la tristeza, el desamparo, el frío y la melancolía, terminamos la novela.

1.6.06

la nostalgia





Una vez un hombre que había estado relacionado con una mujer le envió, años más tarde, estas palabras:




!Si del pasado
Anudar pudiera el hilo
Y hacer que volviera hoy
El tiempo que fue!




Estas fueron sus palabras, pero es de creer que la mujer no se ocupó más de él.








Cuento XXXII de Los Cuentos de Ise,
de Ariwara No Narihira (siglo X)

__________________



30.5.06

las aguas etéreas

0
Entonces finalmente se inaugura el blog de haikus. Es un proyecto que a Debret Viana apenas le toca apadrinar, pero habrá de conformar un reposo de Infimos Urbanos, un sitio suave, aéreo. Se llamará Las Aguas Etéreas; y todavía está en pañales. Se espera que con Anatomía de los pasos solos, se genere una suerte de maquinaria. Pero toda expectativa es pretenciosa. Al menos sirva este nuevo espacio de excusa que justifique la poca prosa de Debret Viana, ocupadísimo en la delicada construcción del nuevo blog.


principio




1
La vanidad me hace pensar que él sabía que yo era un escritor, que me había leído y por eso me eligió para entregarme su manuscrito. No es algo que pueda saber. Por lo que me consta, pudo haberselo entregado al primer desconocido que encontró. Tal vez mi recepción obedecía a un calculado juego. Tal vez ya estaban coordinados los pasos siguientes, que juzgué míos. Tal vez ni siquiera eran sus versos: ese cuaderno pasaba ritualmente de mano en mano. Esa tarde no cruzamos una sola palabra. Se acercó a mi mesa, dejó junto a la tasa de café su cuadernito de tapas azules, y desapareció. Pensé, en un principio, que era un vendedor de artesanías. El cuadernito me parecía bonito, lo tomé y ví como pasaba junto a la ventana el muchacho, perdiéndose. Abrí el cuaderno, y noté que estaba todo escrito. Una letra apurada, desprolija. Azul. Eran haikus.
2
Después de haber leído los haikus del muchacho, pensé que era un poco injusto que el circuito se acabase así. No sabía su nombre, ni tenía modo de dar con él. Pregunté al mozo: jamás lo había visto. Quedé sin poder replicar sobre su trabajo. Ahí fue cuando se me ocurrió crear un blog, subir sus sutiles ejercicios literarios. Desconozco con qué propósito. Me basta saber que es una bella historia. Prefiero ser el puente de estos versos, que el lugar donde encallan.
3
De los haikus puedo decir que algunos no están mal. La mayoría no obedece a la métrica establecida por el lejano oriente, pero andan cerca. Algunos simplemente parecen aforismos baratos. Pocos cumplen la sentencia de Basho: capturar el aquí y el ahora. Son más de 400 (no los conté). No publicaré todos de inmediato. Guardaré algunos en el cuaderno todavía, y cada tanto iré revelando - y consecuentemente perdiendo - algún otro. No me parece celoso pretender guardarme un par para mí.
*
___________________

28.5.06

génesis del monstruo (la celebridad)




En las últimas semanas, a Debret Viana lo han acusado de:


  • soberbio


  • egocéntrico


  • solemne


  • tanguero


  • vanidoso


  • aburrida y tenebrosamente enciclopédico


  • mujeriego


  • perverso
  • liliputiense mental
  • choto
  • burgués

  • incapaz de vivir


  • quejoso


  • trasnochado


  • complejo


  • autobiográfico


  • preciosista


  • cínico


  • narcisista


  • difícil


  • hinchapelotas


  • elitista


  • oscuro


  • vago


  • malísimo


  • desmesurado


  • irreal


  • lacaniano


  • anarquista


  • caprichoso


  • antirevolucionario


  • vejete


  • absurdo


  • denso


  • bohemio


  • hostil


  • infantil


  • byroniano (ojalá)


  • mimado


  • manipulador


  • (hacerse el) banana (!)


  • manipulador


  • falseador


  • puto


  • esquizofrénico


  • snob


  • obsesivo


  • triste a sueldo


  • amargo


  • carente de compromiso social


  • neurasténico

(si me olvido alguno, sientanse, amables lectores, invitados a colaborar)

________
Fin de etapa:
tercer paso concretado: el monstruo ha sido legitimado socialmente (se habla de él - contradictoria y desmesuradamente; ergo, existe).

27.5.06

juguete

"
Siempre hay un momento en que el calígrafo renuncia al significado de las palabras para ocuparse sólo de su disfraz, y reclama para sí el derecho a no saber nada, a no entender nada, a dibujar serenamente una incompresible lengua extranjera.
"

De Santis
El calígrafo de Voltaire

26.5.06

hemingway al revés

Vano es coordinar las miradas a mi capricho - que tiene voluntades endebles, direcciones furtivas y ansias violentas, infantiles -. No tengo la fuerza como para sostener los márgenes de mi escritura. Los que beban mi tinta después de mí degustarán un color que yo no sentí: lo que sentí es como brisa que despeina el pelo de una manera irrecuperable: mi caligrafía tiene el signo de esa ausencia. Batallar la sentencia de la mirada del otro es una empresa desdichada. Si el lector prefiere, estas cosas me pasaron. Si el lector quiere, cada vez que digo "yo" estoy hablando de mí. Acaso yo sea esta máscara adicta al soliloquio. Al final de cuentas, lo único que se escribe es autobiografía.

____________


las palabras - paez

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25.5.06

el arte la verdad

"
¿Para qué sirven las novelas?
¿Para qué sirven? Hombres hipócritas y perversos - porque sólo ustedes hacen esta ridícula pregunta -, sirve para pintarlos tal como son, individuos orgullosos que quieren sustraerse a la pluma porque temen sus efectos. La novela es, si es posible llamarla así, el cuadro de las costumbres seculares, y tan esencial como la historia para el filósofo que aspira conocer al hombre, porque sólo lo describe cuando se lo permite y entonces ya no es él; la ambición, el orgullo cubren su frente con una máscara que sólo representa esas dos pasiones. La pluma de la novela, al contrario, lo toma desde el interior, lo toma cuando se quita esa máscara y la esboza de una manera más interesante y, al mismo tiempo, mucho más verdadera; esa es la utilidad de las novelas. Ustedes, a los que no les gustan son sólo censores fríos, y se parecen al lisiado que decía "¿para qué se hacen retratos?"
"
SADE
- Ideas sobre la Novela -

21.5.06

3 haikus posmodernos

1
Por la tarde caminé el otoño, y poco más.
2
A pesar del frío (ahora es de noche) abrí la ventana de mi habitación, apoyé los codos. Inclinado hacia la calle, ví el viento mover las hojas secas por la vereda. Sentí que ahí se estaba diciendo todo lo que yo pensaba.
3
Son las tres de la mañana. En el edificio de enfrente se apaga la última luz. La oscuridad la devora de inmediato: ninguna huella resta, salvo en mí. La noche se me hace más honda.

13.5.06

trama

"
Otro pensamiento para llenar las horas, por ejemplo, es este. Las partes más trascendentes en la trama de una vida son silenciosas. Si la vida es un relato, es un relato para otro. Es el contexto (el mundo, la época, los otros) el que genera una idea interpretante, el que labra un código para leer (o traducir) el texto de una vida. Este texto se transforma con el tiempo, va cambiando de significados y su legibilidad no depende de sí. Si es susceptible de mil lecturas, es porque la sumatoria objetiva de los hechos que componen una vida equivale a cero. La vejez – puedo afirmarlo – no es natural. Mediante el vano artificio de la longevidad, un hombre ingresa en territorios que no le pertenecen: incapaz de vivir, y sin muerte que lo libere, puede darse a la perversión de interpretar su propia vida, a intentar comprenderla. No comprenderá nada – porque no tiene los elementos suficientes, y su miopía humana no le permite vislumbrar más que una parcialidad ínfima – pero sí hará muchos relatos, con los que esperará la muerte. Entregarse a estos ejercicios, por supuesto, implica no vivir. Si yo viviese, no tendía tiempo para estudiar mi vida, ni tendría la distancia necesaria como para cuadrarla bajo la ilusión de un sentido.
"


fragmento del cuento: " Néctar de las cosas furtivas "

capítulo XVIII

9.5.06

la memoria (refrito)

En los detalles mínimos, lejanos la delicia:
Honda la madrugada en el monumento a la bandera, en Rosario, hace dos años ya. No sé por qué recupero hoy - distraídamente - estas cosas. Nadie cerca: la noche vacía llena del doble silencio que tiene el suelo repleto de pasos hace apenas unas horas; yo en el centro de ese emporio. No hace frío, pero la brisa insiste, violenta. En derredor del predio hay montones de banderas de argentina izadas, desplegadas en lo alto. Son los restos de una ceremonia a la Palabra, por el congreso de las lengua (ya han hablado Sabato, Saramago, Fontanarrosa). Lo precioso - y nimio y mío - era que el viento, al agitar las banderas, movía los cables que las sujetaban. Cada cable tenía un anillo de metal: el anillo golpeaba -suavemente, era como un susurro - el mástil; sonaba como cuando alguien deja caer su cubierto sobre el plato, pero como si el plato y el cubierto estuviesen afinados. Como eran muchísimas banderas, el sonido me llegaba, desparejo, de todas partes: me rodeaba (después de todo yo estaba en el centro de ese anfiteatro vacío). Un ruido como chirriante, como banda sonora de la asfixia (los pasos metálicos, acercándose desde todas las direcciones - pero, terribles, juegan a no llegar; a estar siempre llegando -).
Y en ese terror que yo no sentía por verlo como si fuese una idea estaba implicada mi vaga felicidad nocturna. No sé por qué, en medio de un día frugal, me llegó ese sabor perdido. No creo que en el mundo pasen muchas cosas - los periódicos multiplican mugre y ficción tediosa- pero mis pasos están hechos de cosas así: cosas así son las que verdaderamente ocurren (no el índice merval, la caída del dólar, las cifras de la muerte, la carta documento que me deja sin casa).
_______________
al final, siente que todo es lejanía.

7.5.06

el homeless erótico

"
¿En qué se convierte un escritor sin (menos) su escritura? En un sacrificado. Una especie de homeless erótico que sólo puede constatar una y otra vez la misma evidencia: que no hay imagen, no para él, sino para lo que él mismo ha desnudado al renunciar a escribir: su deseo. Tal vez ese sacrificio de la escritura sea lo que Barthes llamaba escribir un diario a muerte: llevar al límite la desposesión, quedarse sin escritura, perder lo más preciado para no ganar nada.
"



Alan Pauls
sobre Incidentes, de Barthes

5.5.06

¿ ?



¿Pero no es una emboscada ansiar la verdad movilizando los lujos del lenguaje? Ya que no hay novela - o la novela se rompió -, ¿no habría que perder lo novelesco: no habría que ser áspero, crudo, completamente cierto?¿Es posible creer que el lenguaje estetizado - que no es nada excepto vanidad - podrá descifrar lo terrible, lo despiadado, lo muerto en lo vivo; y expresar - finalmente - lo silencioso del alma que calla incierta ante sí misma?¿No es hora de hacer arder la ficción, de terminarla: de mirar los hoyos del cadáver que pende en la otra orilla de la literatura?
Tal vez hayamos hecho las preguntas incorrectas.
Tal vez haya que preguntar:
¿es posible no ser completamente - inmundamente - falsos?¿fuera de la ficción: hay algo? ¿hay alguna manera de que podamos abrir la boca, apoyar la lapicera en el papel, enfocar la cámara y no crear, brusca y violentamente, otra cosa que ficciones estériles, furtivas desrealidades y naufragio?
Y lo silencioso de esa alma:
¿no será la nada metafísica, la indigestión de las ideas que atravesada de monotonía predispone al cuerpo - ya frágil de estropearse bajo el clima de la otredad - al delirio encendido de las ficciones diurnas?
No sé, no importa.
En todo caso, queda enrarecido el aire desde donde son pronunciadas estas cosas. Vertidas fuera de sí, son como un dentelleo en plena tiniebla, que distrae del vacío circundante. Puede que haya cedido - una vez más - a la seducción del lenguaje, a la orfebrería vacua del oficio: tampoco se pretendía desmembrar lo oculto combinando palabritas. Supongo: se reincide en el verbo - incluso para decir lo mismo - porque es otro de los residuos de la desesperación: la desesperación tienen sus actividades. Esa noche tenía muchos días detrás. Esa noche ya no se pudo escribir nada; excepto que era tarde, que otra vez había hecho frases con su desierto desorientado, que el universo quedaba intacto.
________________________
no insistir: no es un poema.
foto: D. V.
(como casi todas, pero se olvida de anotar)

4.5.06

luz y parálisis (parte de "la ética de la estética)

12 de junio; 1923
"
Estos últimos períodos, terribles, incontables, casi ininterrumpidos. Paseos, noches, días, incapaz para todo, excepto para el dolor.
(...)
Cada vez me da más miedo escribir cosas. Es comprensible. Cada palabra, retorcida en manos de los espíritus - este impulso de la mano es su movimiento característico - se convierte en una lanza dirigida contra el que habla. Y muy especialmente, una observación como ésta. Y así, hasta el infinito. El consuelo sería sólo: ocurrirá, quieras o no. Y lo que tu quieres, te sirve de bien poco. Más que un consuelo, sería esto: tu también tienes armas.
"
Kafka
La literatura es el comercio con un vampiro. Llegar lejos en la manipulación de sus formas (forjar la sensación de una verdad nueva, torcerla hasta volverla una máquina de profecía) implica - la mayoría de las veces - quedarse vacío, seco. Hay quien ha pensando la imagen de una estilográfica como el puente por el cual la negra sangre del escritor se derrama, pluriforme, sobre los papeles vírgenes. No lo sé. El texto anterior es la última entrada de su diario. Kafka no escribiría una palabra más. Poco menos de un año después, se moría.
Alguien que había sentido el influjo terrible de la palabra escrita, que había prevenido sobre las fuezas oscuras de las cartas y la literatura era, antes de ser devorado por una enfermedad retro, paralizado en vida (claro: lo que él comprendía por vida/parálisis, que estaba determinado por escribir o no escribir). No creo que valga la pena hablar de mártir: dentro de todo, resulta sano que el hombre - ni bien ingresa en la vida - logre escoger o crear la herramienta que, progresivamente, lo va a matar.
También es cierto que Kafka había creado un monstruo - un monstruo terriblemente cierto -. Hoy todavía ese monstruo está vivo, tiene mil formas (una es la de la modernidad) e incluso parió a buena parte de este siglo. ¿Cuánto tiempo iba ese monstruo a permitir la continuidad de su progenitor? Engendrar la tematización, la puesta en escena de los recintos más abismales del yo; revelar la lógica, la cadencia verbal con que se narran los sueños no es algo que atravesará el cosmos gratuitamente.
Si hay alguna justicia poética, en el momento en que uno enuncia una verdad esencial o alcanza un instante de belleza absoluta, merece perecer fulminado. Si el mundo fuera estético, detendría las vidas en su momento más bello (este es uno de los incisos de la ética de la estética - que ya escribiremos -: como no funciona así, la literatura tiene que generar leyendas articulando trozos sueltos de vidas que tengan predisposición a ser reterritorializadas en novela).
Hay una venganza que las cosas infligen en aquellos que las desnudaron bestialmente. Hay una luminosidad etérea e inmarcesible que un alma puede brillar: pero no se sobrevive a ella. Supongo que es el precio.
Kafka pagó.

1.5.06

Debret Viana y el cine

By request, se adjunta el link a un artículo sobre Debret Viana escrito por Oscar Boyson (estudiante y periodista de cine estadounidense que se asomó a la tibia escena porteña) en la revista de cine The Passenger , de Chicago, U.S.A. y reproducido en la webpage www.livejournal.com

"(...)Damián M. Debret Viana is a literature student at the University of Buenos Aires. His appearance evokes portraits of the great classical composers: visible but elusive genius that only comes to life when the music begins. Turtleneck, pants, and painted fingernails accentuate apetit, wiryframe. The wardrobe matches the fingernails, and the fingernails match the hair-black, long, curly yet precise, explosive stuff that frames his face to elegant effect. Narrow, noble features, alert eyes behind glasses; he is an easy man to remember. (...)"


el artículo completo